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Aventura en la Isla Norte de Nueva Zelanda

Aventura en la Isla Norte de Nueva Zelanda
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Autor ToniEscuder - Fecha de creación
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  • Día 1: Llegada a Auckland
  • Día 2: Auckland
  • Día 3: Waipoua Forest - Paihia
  • Día 4: Rumbo a Waitomo
  • Día 5: Waitomo Caves - Hobbiton
  • Día 6: Rotorua - Wai-O-Tapu - Taupo
  • Día 7: Tongariro National Park
  • Día 8: Taranaki - New Plymouth
  • Día 9: Rumbo a Wellington
  • Día 10: Wellington

Tras haber estado todo un año planeando uno de esos viajes con los que todo el mundo sueña, el 22 de diciembre del 2013 partimos hacia tierras kiwis con Fly Emirates para aterrizar el día 24. Un vuelo que se hacía interminable llegando a estar 24 horas sentado en un avión.

Estuvimos planificándolo todo apoyándonos en la guía Lonely Planet y mirando varias páginas de Internet, algunas de ellas especializadas en Nueva Zelanda. Reservamos previamente la caravana y algunas actividades que realizaríamos como un trekking por Fox Glacier o la visita a los escenarios de Hobbiton del Señor de los Anillos.  Nos servimos de la web https://camping-nz.rankers.co.nz para apuntarnos en qué lugares podíamos acampar gratis o estacionar la caravana.

Día 1: Llegada a Auckland

Después de pasar las varias inspecciones que te hacen en el aeropuerto de Auckland, sólo te preguntan para ver que no lleves nada que pueda contaminar su ecosistema, cogimos un shuttle por 43$ que nos llevó hasta nuestro hostal. El nombre de éste era Jucy Hotel y está muy bien ubicado. Además, el precio es bastante económico. La reserva la realizamos por Venere y nos salió a 72€ dos noches con habitación doble y baño compartido.

Al fin estábamos en Nueva Zelanda. Exactamente en Auckland, la ciudad más poblada del país con poco menos de un 1.5 millones de habitantes. Se encuentra sobre un istmo entre el mar de Tasmania y el océano Pacífico. Su nombre en maorí es Tamaki Makaurau, que viene a ser "Tamaki deseado por muchos" por las tierras fértiles que la rodean.

La tarde del primer día la dedicamos a dar un paseo tranquilo por Viaduct Harbour, un puerto que sufrió una enorme remodelación a raíz de la America's Cup y que hoy en día se encuentra repleta de restaurantes y bares con mucho ambiente. Cerca de 135.000 embarcaciones amarran sobre los puertos deportivos de la ciudad que le han dado el nombre de "Ciudad de las Velas". Entramos en Danny Doolan's, un pub irlandés donde nos tomamos nuestra primera rica cerveza del viaje.

Viaduct Harbour
Viaduct Harbour

Por último, terminamos cenando en un Kebab de Queen Street, una de las calles comerciales más importantes de Auckland. Menuda cena de nochebuena...

Tras esta primera toma de contacto nos fuimos a descansar pronto pues estábamos pues el jetlag se hacía presente en nuestros cuerpos. 12 horas de diferencia respecto a España.

Día 2: Auckland

El día de navidad comenzamos desayunando en un Starbucks. Así de simples somos. De ahí partimos hacía Vulcan Lane, una calle bastante bonita con varios pubs y restaurantes donde fichamos uno para comer posteriormente. Seguimos hacia la zona de las universidades, que se extiende por Albert Park. En la universidad hay varios edificios interesantes como la University Clock Tower —el edificio más emblemático de la Universidad de Auckland con su elegante torre de 54 metros revestida con piedra de Mount Somers— o el Old Government House —la antigua casa del gobernador, como su nombre indica. Continuamos hacia Auckland Art Gallery, aunque estaba cerrado por ser el día de navidad, y de ahí fuimos al ayuntamiento pasando antes por el Sky Tower —la torre más alta de la ciudad—, St Matthew-in-the-City Church y Civic Theatre. Por último, acabamos subiendo por Queen Street para, posteriormente, bajar por Myers Park donde hay una reproducción del Moisés de Miguel Angel. Con todo este recorrido se nos hizo la hora de comer. Volvimos a Vulcan Lane para comernos una buena hamburguesa de carne de angus en The Occidental; el precio unos 21$ más 14.5$ por una pinta de Leffe.

Auckland
Auckland

Tuvimos que ir a descansar y darnos una siesta, el jetlag seguía presentes en nosotros. Volvimos a la calle con nuestro gorro de navidad puesto en pleno verano neozelandés. ¡Qué raro se me hacía! Nos dirigimos al Sky Tower. Por el camino pasamos por Cathedral of St Patrick and St Joseph. La entrada al Sky Tower nos costó 14$ por persona. Con ella tenías acceso a los pisos de observación —uno a 186 metros y el otro a 220 metros— y al bar. Se trata de la estructura más alta del hemisferio sur con sus 328 metros de altura. Fue bastante raro el bar porque no nos dejaron pedir una cerveza si no pedíamos comida salada. Total, terminamos pidiéndonos una Coca-Cola. Las vistas desde el Sky Tower son impresionantes y es la atracción obligatoria de esta ciudad. Veíamos toda Auckland y mucho más allá. Una ciudad que está salpicada por numerosos conos volcánicos como el Monte Eden o el popular One Tree Hill. Es posible hacer skykump; lo que viene siendo puenting, pero desde lo alto de la torre.

Sky Tower
Sky Tower

Para finalizar nuestra instancia en Auckland, fuimos a cenar al Cafe Midnight Express donde nos pedimos un fish & chips un tanto especial puesto que no era el típico pescado frito del fish & chips, sino que se trataba de un pescado bastante bueno a la plancha con ensalada y patatas fritas. El coste unos 26$ más 8.5$ de un tercio de cerveza Stella.

Día 3: Waipoua Forest - Paihia

Teníamos que abandonar Auckland para ir a recoger nuestra caravana que habíamos reservado previamente por www.wendekreisen.co.nz. Hicimos la reserva para 22 días por unos 2.300$ neozelandeses. La caravana, que más bien era una furgoneta grande con lo más básico, contaba con la pegatina self contained que permite acampar en muchos lugares autorizados al aire libre totalmente gratis. 

Después del papeleo, llenar la nevera de provisiones y cambiar el chip para acostumbrarnos a la conducción por la izquierda; pusimos rumbo hacia Waipoua Forest. Se trata de una reserva forestal al norte de Auckland que conserva tres cuartas partes de los árboles kauri que quedan en Nueva Zelanda. Estos árboles pueden alcanzar los 60 metros de altura rivalizando con las secuoyas de California. La carretera para llegar hasta aquí era impresionante. Todo era verde con helechos por todos lados.

Al llegar al bosque, hicimos un pequeño recorrido de unos 10 minutos que lleva a Four Sisters —4 árboles kauris unidos por una misma base— y a Te Matua Ngahere que es el árbol más anciano y con más grosor del país con más de 16 metros de diámetro y 2.000 años de antigüedad; no se trata del más alto puesto que ese es el Tane Mahuta con 51 metros de altura y también localizado en el mismo bosque.

Waipoua Forest
Waipoua Forest

A la tarde partimos rumbo Paihia. Unos 5 kilómetros antes de llegar se encuentra Haruru Falls, una pequeña y bonita cascada con forma de herradura formada en el paso del río Waittangi. Haruru significa en maorí "gran ruido" por su ensordecedor sonido del torrente de agua. Según la leyenda maorí, un taniwha —un monstruo mitológico— vive en la laguna debajo de las cataratas y suma su rugido al ruido del agua.

Llegamos al fin a Paihia, principal centro turístico de la región de Bay of Islands. Dimos un paseo por el muelle hasta que finalmente anocheció. Se podía divisar un sinfín de islas. Por sus aguas nadan delfines y orcas. Es posible contratar una excursión para hacer avistamiento de estos mamíferos. Nuestra intención era hacer noche en la misma línea de playa para ver amanecer allí, hasta que un guardia vino y nos dijo que ahí no podíamos estar con la caravana y que debíamos de dirigirnos a un parking de pago habilitado para tal. Así que nos fuimos a uno de los lugares que me marqué para poder dormir.

Haruru Falls y Paihia
Haruru Falls y Paihia

Día 4: Rumbo a Waitomo

Nos esperaba un día largo de carretera. Cerca de 400 kilómetros para llegar hasta Waitomo.

A unos 20 kilómetros de Paihia, sobre el valle de Waiomio, se encuentra una peculiar cueva donde realizamos una pequeña parada. Se trata de las Kawiti Caves, un sistema de cuevas con formaciones de estalactitas y, lo más espectacular de todo, glow worms en su interior. Los glow worms son una especie de gusano muy pequeñito que emite una luz brillante con la que atrae a su presa. Un pequeño aperitivo para lo que nos esperaba al día siguiente. La cueva se visita de forma guiada y nos costó 15$.

También nos detuvimos en las Whangarei Falls, una de las cascadas más fotografiadas del país con una caída de 26 metros sobre acantilados de basalto. Hay varias rutas de senderismo de fácil recorrido. Nosotros realizamos Otuihau Whangarei Falls loop, un recorrido circular de 1 kilómetro que pasa por encima y por la base de la cascada.

Whangarei Falls
Whangarei Falls

Finalmente, llegamos a Waitomo e hicimos noche en el Waitomo Top 10 Holiday Park. El primer camping donde nos alojamos y que estaba equipado con todas las comodidades del mundo. Pudimos, incluso, hacer una barbacoa en sus instalaciones y bañarnos en su piscina.

Día 5: Waitomo Caves - Hobbiton

Hace unos 500 años, los maorís descubrieron una cueva tras ver salir por ella una jauría de perros. La bautizaron como Ruakuri que quiere decir "guarida de perros" y lo convirtieron en un wahi tapu —lugar sagrado— realizando entierros en ella. No fue hasta 1887 cuando Tane Tinorau se adentró en su interior para explorar y fotografiar la existencia en su interior de glow worms Fue entonces cuando ya se empezaron a organizar visitas guiadas. Así comenzó la historia de uno de los lugares más populares hoy en día de Nueva Zelanda: las Waitomo Caves, que es el conjunto de cuevas calcáreas de Waitomo, incluido Ruakuri.

Reservamos con antelación el tour básico para ver las cuevas a través de su página web www.waitomocaves.co.nz por 48$. La visita, que tiene unos 45 minutos de duración, comienza a pie desde el centro de visitantes y recorre las Glowworm Caves. Tras pasar por impresionantes estalactitas y estalagmitas, llegamos a lo que se conoce como "La Catedral" con una acústica limpia en el que han actuado varios artistas famosos. Una pequeña barca nos esperaba sobre el río subterráneo que recorre las cuevas. Quedaba la mejor parte. Nos introducíamos en una total oscuridad que se veía perturbada por la maravillosa luz de los glow worms, era como navegar bajo la vía láctea. Impresionantemente bello. Nunca había visto nada parecido, ni las cuevas del anterior día se podía asemejar a lo que estaban contemplando mis ojos. Una pena que estuvieran prohibidas las fotos en este tour —en otros más caros sí que está permitido. Así que dejo esta de su página web. Hay otras excursiones que te permiten explorar otras cuevas como Ruakuri e incluso hacer rafting.

Glowworm Caves
Glowworm Caves

De todos es sabido que todas las películas de la saga del Señor de los Anillos han sido rodadas en Nueva Zelanda. El lugar al que nos dirigíamos ahora es uno de los sitios más emblemáticos de esta película: Hobbiton. Los escenarios de este poblado se encuentra en Matamata que ha sabio sacarle un filón a la saga de Peter Jackson. De hecho, llegaron a participar hasta 300 vecinos de la localidad como extras en las películas.

Reservamos la excursión antes de viajar a Nueva Zelanda desde su página web https://www.hobbitontours.com por 75$. No soy un ningún fanático de la saga, pero Hobbiton me encantó. La excursión comienza desde el mismo centro de información de Matamata y te llevan hasta los sets de rodaje en un autobús. Según nos contaron, cuando Peter Jackson terminó de rodar la trilogía del Señor de los Anillos, le dijo al dueño del terreno que ellos mismos se encargarían de dejarlo todo como estaba. Pero la respuesta del dueño fue que lo dejaran. Desde luego vio un gran negocio que hoy en día se ha convertido en todo un reclamo para los turistas. Durante el tour, un guía te va explicando distintas historias y las escenas que se rodaron en cada punto. Lo que hay son todo escenarios exteriores, las casas por dentro son una pared o están vacías. Al final de la visita, te llevan a la taberna donde te invitan a una cerveza. Durante este tour conocimos a un chico de canarias que nos estuvo acompañando durante los siguientes 2 días en nuestra ruta ya que tenía los mismos planes que nosotros. Una gran incorporación que nos hizo estos días más divertidos.

Hobbiton
Hobbiton

Después de estas dos buenas excursiones, fuimos a ver las Wairere Falls. Es la cascada más altas de la Isla Norte con una caída de agua desde 153 metros. Hay un recorrido de unos 5 kilómetros ida y vuelta, que se tarda aproximadamente unas 4 horas, que lleva hasta la parte superior de la cascada. Nosotros hicimos solo una parte, hasta llegar a un mirador desde el que se veía Wairere. Fueron 45 minutos de subida y otros tantos de bajada. Por el camino empezó a anochecer y teníamos poca visibilidad y, a eso, había que sumarle que comenzó a llover. La vuelta se hizo algo engorrosa ya que en algunos tramos no teníamos ninguna luz. Aun así, la experiencia fue divertida y gratificante.

Nos detuvimos a dormir en una pequeña área de descanso de la carretera que une Wairere con Matamata.

Wairere Falls
Wairere Falls

Día 6: Rotorua - Wai-O-Tapu - Taupo

Comenzó el día muy lluvioso, pero eso no fue impedimento para realizar todo lo que teníamos en mente. Llegamos a primera hora de la mañana a Rotorua, un pueblo donde el 35% de la población es maorí. Suelen hacer espectáculos culturales para los turistas. Si se quiere ver una haka, este es el lugar perfecto. Dimos un rápido paseo por el camino que recorre la costa del lago. En él vimos una curiosa y preciosa canoa de guerra maorí que estaba en exhibición. Con la lluvia, poco más podíamos hacer. No había ni un alma por la calle.

Siguiendo la SH5, a unos 27 kilómetros al sur de Rotorua, se encuentra Wai-O-Tapu, un parque natural esculpido a partir de la actividad volcánica y geotermal durante miles de años y con olor a huevo podrido. Al menos la lluvia suavizaba ese aroma. Wai-O-Tapu significa "Aguas Sagradas", por lo tanto es fácil saber que para el pueblo maorí estas aguas, que han sido utilizadas por ellos durante siglos, son sagradas. 

La entrada nos costó 32.5$ y entramos bastante pronto porque a las 10.15h provocan, con ayuda de un jabón biológico, la erupción del géiser Lady Knox que llega a lanzar chorros de agua hasta 20 metros de altura. El área ha sido protegida como reserva escénica desde 1931. Wai-o-Tapu fue el hogar de un campo de prisioneros. Con ellos establecieron las primeras  plantaciones de pinos del bosque Kaingaroa, ahora el más grande de Nueva Zelanda. Fueron estos prisioneros los que descubrieron que podían manipular a Lady Knox con jabón.

Wai-O-Tapu
Wai-O-Tapu

Tardamos alrededor de un par de horas en ver en totalidad el parque bajo una lluvia que no cesaba. Es asombroso la mezcla de colores que se contemplan en las aguas hirvientes. Entre las múltiples piscinas naturales destaca la Champagne Pool de la que emana dióxido de carbono provocando un continuo burbujeo que recuerda al champgne. Sus colores se deben por el contenido de oro, plata, mercurio, azufre, arsénico, talio, antimonio o estibina entre otros. Otra de las que me llamó la atención fue el color verde intenso, provocado por el alto nivel de arsénico, de The Devil's Bath

Con la lluvia me agobió un poco al principio, pero una vez mis botas estaban llenas de agua, ya todo me daba igual y pude disfrutar de todo lo que me ofrecía Wai-O-Tapu. Un lugar único. No había visto nada igual hasta entonces. 

Camino a Taupo paramos en las Huka Falls, un conjunto de rápidos y cascadas con un caudal promedio de 222 m³/s provocados por el paso del río Waikato, el más largo de Nueva Zelanda, por una estrecha sima que provoca que la anchura del río pase de 100 metros a 15. Los maorís lo bautizaron como Hukanui que significa "gran cuerpo de espuma". Son numerosas las actividades que se pueden hacer aquí, desde un simple senderismo para ver las cataratas como hicimos nosotros, hasta cruzar los rápidos en un bote.

Huka Falls
Huka Falls

Llegamos a Taupo a mediodía y el sol por fin comenzó a brillar. Fuimos a su inmenso lago, el más grande de Nueva Zelanda, que se encuentra sobre la caldera de un volcán. Según cuenta la leyenda maorí, Tia descubrió el lago y durmió junto a él envuelto en su capa, por lo que pasó a llamarse Taupo Nui a Tia que viene a significar "la gran capa  de Tia". Nos pareció un lugar perfecto para hacernos la comida y descansar tumbados en el césped mientras tomábamos el sol 

Finalmente, partimos hacia Tongariro National Park. Antes de llegar hicimos noche en un mirador situado en la SH47 con unas vistas maravillosas al lago Taupo. Éste fue sin duda uno de los lugares más bonitos donde he podido dormir.

Lago Taupo desde la SH47
Lago Taupo desde la SH47

Día 7: Tongariro National Park

Con la lluvia como protagonista, este día estaba destinado a Tongariro National Park. Se trata del Parque Nacional más antiguo de Nueva Zelanda —y cuarto del mundo— y está declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Abarca 3 volcanes activos: Tongariro, Tuapehu y Ngauruhoe. Éste último se ha hecho muy popular por la saga del Señor de los Anillos siendo conocido como el Monte del Destino. Sí, Tongariro es la tierra de Mordor y los orcos.

Hay múltiples opciones de senderismo. Es importante pasar siempre por el centro de información para que nos indiquen los estados de los senderos y las condiciones climatológicas. Nosotros teníamos intención de hacer uno de los trekkings más famosos del país: el Tongariro Alping Crossing. El sendero transcurre por lagos, cráteres, humeantes chimeneas y pasa por los pies de Ruapehu y Ngauruhoe con opción de poder subir a sus cimas. Pero nuestro gozo en un pozo. En el centro de información nos lo desaconsejaron totalmente por el tiempo ya que había mucha niebla y nos recomendaron hacer el Tama Lake Track que tiene vistas a Tongariro y Ngauruhoe si la niebla no nos lo impedía.

Lower Tama Lake
Lower Tama Lake

El recorrido fue de 18 kilómetros ida y vuelta y se tarda en hacer unas 5 horas. Transcurre entre campos de hierbas alpinas por una pista que estaba en muy buenas condiciones. Primero se llega a un lago que se encuentra a 1.240 metros de altitud, el monte Ruapehu se supone que debería de estar al fondo, pero la niebla lo ocultaba por completo. Seguimos por un duro ascenso por el collado Tama. El viento era tan fuerte que la lluvia hacia daño golpeando en la cara. Finalmente, llegábamos al Upper Tama Lake, a 1.440 metros de altitud. Y aquí es donde deberíamos de ver el monte Ngauruhoe, pero tampoco se veía. He visto fotos desde este lugar y la panorámica era preciosa. Una auténtica lástima.

A la vuelta pasamos por las Taranaki Falls. En general, quedé muy satisfecho con la ruta a pesar de no haber podido ver los volcanes. La lluvia fue un aliciente que lo hizo más emocionante.

Upper Tama Lake
Upper Tama Lake

Nos despedíamos de Tongariro y también de nuestro compañero canario que nos encontramos en Hobbiton. Fue todo un placer compartir estos 3 días en Nueva Zelanda. Él se quedó un día más en el Parque Nacional para ver si el tiempo mejoraba y podía hacer el Alping Crossing. Y así fue. Lo hizo.

Nosotros partimos dirección Taranaki. Hicimos una parada en Taumarunui donde nos anunciaban que no habrían más gasolineras en los próximos 150Km, por lo que había que recargar combustible. A partir de aquí comenzaba la SH43, más conocida como la Forgotten World Highway —la carretera del mundo olvidado. Esta peculiar carretera va a ser difícil de olvidar. La recorrimos de noche, con numerosas curvas, 12km sin asfaltar, se nos cruzó un jabalí, el GPS que parecía que se había puesto de acuerdo con el nombre de la carretera y durante un tramo no reconocía el camino... Uno de los poblados más peculiares de Nueva Zelanda se encuentra en el transcurso de la SH43. La aldea de Whangamomona se convirtió en república independiente como protesta por la decisión de las autoridades locales de dividir la ciudad entre los distritos. Además, sus habitantes se lo toman con mucho humor y el presidente de su república ha sido representado por una cabra, un caniche y una tortuga hasta la fecha ¿Quién será el próximo presidente de la República de Whangamomona?.

Antes de finalizar la carretera, nos nos apartamos a un lado para dormir. El día con el trekking y el largo camino al volante se estaba empezando a hacer pesado.

Día 8: Taranaki - New Plymouth

31 de diciembre, último día del año 2013 y nos dirigíamos hechizados hacia el monte Taranaki. Era increíble como se veía desde la carretera. Cuenta la leyenda maorí sobre este volcán que, antiguamente, pertenecía a una tribu de volcanes en el centro de la Isla Norte. Un día tuvo que marcharse tras ser pillado con la montaña Pinhanga, amante de Tongariro. En su huida hacia el sur, Taranaki dejó una brecha creando el río Whanganui y se asentó al oeste ocultándose en una nube de lágrimas. Los maorís consideran este lugar sagrado y temen que los amantes se vuelvan a reunir provocando una enorme erupción.

Monte Taranaki
Monte Taranaki

Taranaki tiene que seguir llorando actualmente, porque la nube seguía ahí. Este estratovolcán tiene forma perfecta de cono y su última actividad fue hace más de 350 años. Dicen que se prevé una fuerte erupción en los próximos años. Forma parte del Parque Nacional de Egmont, nombre que le puso el histórico capitán Cook al monte.

Hay varias vías de acceso a él, nosotros entramos por North Egmont. Desde aquí parten distintas rutas, incluida la Summit Track que lleva hasta la cima. Nosotros no estamos tan en forma e hicimos otras rutas más sencillas y espectaculares en cuanto a paisajes. Comenzamos con Connect Loop y Ngatoro Loop Track, la primera de 40 minutos y la segunda de una hora aproximadamente. Ambas son circulares y transcurren por Globin Forest, un bosque que parece sacado de un mundo de fantasía donde predominan los árboles kamahi que inician su vida colgados de los troncos de otros árboles. Junto a los musgos, las hepáticas y los helechos colgantes; hacen que este lugar sea conocido como el bosque de los duendes.

Trekking por Taranaki
Trekking por Taranaki

Paramos a comer en un merendero con vistas a Taranaki. Después continuamos con otra ruta conocida como Veronica Loop Track. Se tarda 2 horas en hacerse y sube levemente por unas escaleras por el monte que ofrece vistas fabulosas hacia todo el valle. Con este tercera y sencilla ruta de senderismo dejábamos este mágico lugar para dirigirnos a la ciudad más importante de la región para pasar la nochevieja: New Plymouth.

New Plymouth es un pueblo costero situado a los pies del monte Taranaki que tiene el único puerto internacional de toda la costa oeste del país. Tiene un bonito paseo conocido como Coastal Walkway que recorre 7 kilómetros de costa por donde dimos una agradable caminata, con el Taranaki a un lado y el mar de Tasmania al otro.

New Plymouth
New Plymouth

Dimos una pequeña vuelta por la ciudad para buscar un lugar donde tomarnos unas cervezas. Entramos en Peggy Gordon's y decidimos quedarnos a cenar puesto que nos comentaron que cerrarían tarde y luego había fiesta por ser nochevieja. La verdad que la celebración de fin de año no fue nada del otro mundo. Cuando se acercó las 12 de la noche todo el mundo hizo la cuenta atrás y a partir de ahí la gente empezó a marcharse a dormir. Regresamos a nuestra caravana para dormir que la habíamos dejado en una calle que daba al paseo marítimo. No tuvimos problemas en hacer ahí noche.

Día 9: Rumbo a Wellington

Comenzaba el 2014 y nos esperaba un largo día de carretera. Más de 350 kilómetros separan New Plymouth de Wellington, la capital de Nueva Zelanda, por la carretera 3. Paramos a mitad camino en el pueblo de Whanganui, lugar donde desemboca el serpenteante tercer río más largo de país y de nombre homónimo. Dimos un agradable paseo por Virginia Lake que cuenta con una bonita pérgola y la espectacular fuente Higginbottom, una estructura flotante de cobre y acero en forma de lirio. Junto al lago se encuentra Winter Garden, un invernadero con coloridos jardines temáticos. También hay un aviario que permite a los visitantes observar de cerca a las aves.

Virginia Lake
Virginia Lake

Llegamos a Wellington a mitad tarde. Lo primero que hicimos fue buscarnos un alojamiento ya que no veíamos lugar donde dejar la caravana de forma legal y gratuita. Finalmente, nos acogieron en Halswell Lodge por 105$ la habitación doble con ducha privada.

Por la noche salimos a conocer un poco la capital neozelandesa. Cuenta con cerca de 200.000 habitantes y es conocida como la ciudad del viento. De hecho dicen que es la ciudad más ventosa del mundo. Creo que en ese sentido tuvimos suerte, pues, a pesar de que soplaba el viento, no era para tanto. Paseamos por la bulliciosa Courtenay Pl, una de las calles más importantes con gran oferta de ocio nocturno con pubs y restaurantes por doquier. Posteriormente, visitamos la zona del puerto y ya con esto nos fuimos a descansar.

Wellington
Wellington

Día 10: Wellington

Teníamos solo medio día para ver la ciudad ya que teníamos que coger el barco para poner rumbo a la Isla Sur. Comenzamos visitando el museo más importante de toda Nueva Zelanda y que está dedicado a su idiosincrasia: Museo de Nueva Zelanda Te Papa Tongarewa, más conocido como simplemente Te Papa. El acceso es totalmente gratuito y consta de 6 plantas. Aunque tiene exposiciones temporales en las que se cobra entrada. El museo no es para nada aburrido y muchas de sus exposiciones son interactivas. Dentro aprendimos sobre historia de Nueva Zelanda, cultura maorí, medio ambiente, historia natural. Incluso pudimos experimentar un terremoto en distintos grados.

Ta Papa
Ta Papa

Continuamos nuestra visita por Wellington visitando la zona gubernamental que está formado por 3 edificios. El primero destaca por ser el más curioso de todos, se trata de The Beehive; con forma de colmena, se ha convertido en todo un símbolo para la ciudad y alberga el ala ejecutiva del Parlamento de Nueva Zelanda. Seguido se encuentra el Parliament House que contiene la cámara de debate, la oficina del orador, el centro de visitantes y las salas de comités. Y por último el Parliamentary Library,  una biblioteca de estilo neogótico que proporciona servicios de investigación para los miembros del Parlamento.

Edificios gubernamentales
Edificios gubernamentales

Con esto finalizábamos nuestra visita a una ciudad que no me enamoró y finalizamos nuestra primera parte del viaje tras haber pasado 10 maravillosos días en la Isla Norte de Nueva Zelanda. 


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