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Milán bajo la lluvia

Milán bajo la lluvia

Autor ToniEscuder - Fecha de creación 28/04/2013

El 16 de marzo de 2013, aprovechando el puente de fallas de Valencia, decidimos escaparnos a la ciudad italiana de Milán. Nuestra estancia efectiva sería 2 días completos. El vuelo fue con Ryan Air que te deja en la ciudad de Bérgamo. Desde allí parten autobuses hacia la capital lombarda que te llevan a la misma estación central de trenes. Los billetes de autobús los puedes comprar dentro del mismo vuelo de Ryan Air para evitar luego colas, por lo tanto es recomendable.

Era de noche cuando llegamos a Milán. El hostal lo teníamos cerca de la estación de trenes para evitar andar mucho con la maleta a cuestas, su nombre era Hostel Beatrice. Una vez localizado nuestro alojamiento y haber hecho el check-in nos fuimos rápidamente a buscar un lugar para cenar (eran cerca de las 12 de la noche). Nos sorprendió no ver nada abierto por la estación, había hasta un Burger King pero todo estaba cerrado.... Por suerte, cerca había un McDonald todavía abierto así que no quedó más remedio que tirar de él. Poco más hicimos la primera noche, fuimos hacia el hostal a descansar para comenzar con fuerzas el día siguiente...

Las previsiones daban lluvia para todos los días que íbamos a estar en Milán y así fue, no falló, al día siguiente fue poner los pies en la calle y comenzaron a caer gotas que ya no pararon hasta última hora de la tarde del día siguiente.

El primer lugar al que nos dirigimos fue el Cementerio Monumental. Fuimos andando desde la estación, más o menos unos 20 minutos tardaríamos en llegar. El Cementerio Monumental de Milán de es uno de los cementerios más bellos que se puedan apreciar, prácticamente se podría considerar una exposición de arte al aire libre debido a las esculturas que existen en las tumbas de las personas que allí yacen en eterno descanso, entre ellos ilustres milaneses. Fue construido del año 1866 por el arquitecto Carlo Maciacchini con la finalidad de unificar varios cementerios. En total tiene una extensión de 250.000 metros. Una de las esculturas que más llama la atención es una columna donde está representada los últimos días de Jesús, desde que es traicionado por Judas hasta que es sacrificado en la cruz.

Después de dar un paseo tranquilo pusimos marcha hacia el Castillo Sforzesco pasando por el Parque Sempione. Esta impresionante fortaleza fue construida en el año 1368 y actualmente es uno de los emblemas de la ciudad de Milán. Con el paso de los años ha tenido distintas funciones, desde fortaleza de defensa a palacio hasta llegar a museo como lo es hoy en día. El precio para entrar es de 3€, los domingos es gratuito. Nosotros coincidimos justo un domingo por lo que aprovechamos. Los museos que se encuentran en su interior son: Museo de arte antiguo, Pinacoteca, Museo de Muebles y esculturas de madera, Museo de Instrumentos Musicales, Museo Egipcio, Museo de Prehistoria y Museo de Artes Decorativas. 

Nuestro siguiente destino era intentar lo imposible... ver el Cenacolo Vinciano (la última cena de Leonardo Da Vinci). El cuadro se encuentra en la iglesia Santa Maria delle Grazie y hay que reservar con bastante antelación (al menos 3 meses antes). Nosotros estuvimos mirando desde principios de febrero para reservar, pero siempre salía el día completo... Aun así fuimos hasta allí y preguntamos en las taquillas por si se había cancelado alguna venta o si era posible verlo... La respuesta fue negativa y nos quedamos sin ver el famoso cuadro. Para compensar el pequeño chasco fuimos a comernos un helado en la mejor heladería de Milán, se encuentra cerquita de este punto y se llama Shockolat (especialistas en helados de chocolate, yo me pedí uno de chocolate blanco y stracciatella).

Era ya mediodía y tocaba buscar un lugar para comer, nos pareció raro encontrarlo todo cerrado, supongo que sería porque era domingo. Al final terminamos en una especie de pub/restaurante donde te tenías que autoservir y pagar por adelantado (era un poco raro el mecanismo), personalmente no me gustó mucho la comida (parecía recalentada) y lo vi algo caro para lo que ofrecían.

Tras llenar las tripas, tocaba ver dos iglesias que se encuentran bastante cercanas, la Basilíca de San Ambrosio y la Iglesia de San Maurizio en el Monastero Maggiore.

La basílica es una de las más antiguas de Milán. Su construcción data del año 386, aunque no es hasta 1099 cuando el templo toma su actual forma. Fue construida por orden del obispo San Ambrosio que quiso que se hiciera en el lugar donde fueron sepultados cristianos martirizados y de esta manera dedicársela a ellos. Es bastante peculiar su exterior, llama la atención sus dos torres de niveles desiguales, la más pequeña recibe el nombre de "la torre de los monjes" y la más alta "la torre de los canónigos". Está construida totalmente de ladrillos pues no quisieron gastar materiales lujosos en su construcción. Su interior, en cambio, no lo vi nada llamativo, me gustó mucho más por fuera. Dentro se encuentran el "sarcófago di Stilicione", un altar de oro y detrás de este un mosaico en la bóveda donde se representa la figura de Cristo rodeado por los mártires Gervasio y Protasio y los arcángeles Gabriel y Miguel.

San Maurizio en el Monastero Maggiore he de reconocer que me impresionó, al verla por fuera seguramente pase por desapercibida y no incite a entrar a ella pero su interior guarda una grata sorpresa. La Iglesia de San Maurizio fue construida en el año 1503 como anexo al convento femenino Benedictino de Milán llamado Monasterio Maggiore. Dentro de este templo podremos contemplar unos preciosos frescos que cubren prácticamente todas sus paredes, gran parte de ellos realizados por Bernardo Luini. La iglesia en sí es pequeñita pero preciosas por su gran vistosidad. En la parte lateral izquierda hay una puerta que da al presbiterio dividiendo de esta manera la iglesia en dos partes, en este lugar se da ocasionalmente algún concierto, cuando estuve dio la casualidad que estaban tocando y puedo confirmar que posee una buena acústica.

Era el momento de dirigirnos hacia la Plaza del Duomo. Para ello salimos a la Via Dante, una de las avenidas con mayor afluencia de turistas lleno de restaurantes y que comunica la Plaza del Duomo con el Castillo de Sforzesco. A medida que te vas acercando a la plaza vas contemplando la grandiosidad de la Catedral de Milán, una auténtica maravilla que desborda belleza a raudales. Después de contemplar su imponente fachada pusimos rumbo hacia la Pinacoteca Ambrosiana (la visita a la Catedral la teníamos planeada para el día siguiente).

La Pinacoteca Ambrosiana es uno de los museos más antiguos de Milán, creado en el año 1618 por el Cardenal Federico Borromeo con el propósito de ofrecer formación cultural y artística de forma gratuita. Se encuentra adjunta a la Biblioteca Ambrosiana, una de las primeras que se abrió al público. En su interior hay una sala con manuscritos de Leonardo Da Vinci, en ella se exponen diversos inventos del mismo junto a sus explicaciones. En la Pinacoteca se encuentran obras de  Leonardo Da Vinci, Botticelli, Bramantino, Tiziano.. Entre lo más destacable está el cartón de "La Escuela de Atenas" de Rafael (el cuadro final se encuentra en el Vaticano) y una réplica del cuadro de la última cena. El coste de la entrada fue de 15€.

Con esto completábamos el cupo de las cosas que teníamos apuntadas para ver en el día. Camino hacia el hostal pasamos por la Plaza Mercanti, una plazita medieval bastante pintoresca rodeada de edificios con mucha historia que hacen de ella uno de los sitios más bonitos de Milán; la Galleria Vittorio Emanuele II, de visita obligatoria, se encuentra en la misma Plaza del Duomo, posiblemente sea la galería más famosa del mundo con tiendas de prestigiosa fama; y la Piazza della Scalla, donde se encuentra uno de los teatros de Ópera más importantes del mundo.

Fuimos buscando algún bar donde tomarnos una cerveza, nos pareció increíble no ver nada y en una especie de Kebab donde entramos no tenían cerveza.. ¡¡sorprendente!!. Finalmente, terminamos en una cafetería de la estación central tomándonos una Beck's. Para cenar fuimos a un Ristorante italiano llevado por chinos (parece que en España no es el único lugar donde pasa). Nos comimos unas buenas pizzas todo a muy buen precio.

Con esto finalizamos el primer día y nos fuimos a descansar para tomar con fuerzas el segundo día. Desde la ventana del hostal pudimos contemplar como la lluvia que caía comenzaba a cuajar convirtiéndose así en nieve...

Al día siguiente alguna de las calles de Milán estaban blancas por la pequeña nevada, el suelo estaba bastante resbaladizo y había que andar con cuidado. La llovizna seguía sin parar... Nuestros destinos para este día eran claros: el Teatro alla Scalla y la Catedral del Duomo.

Fuimos dirección a la Plaza del Duomo paseándonos por las calles de Via della Spiga y Via Montenapoleone, dos calles repletas de tiendas de ropa, todas ellas con precios desorbitados con tiendas como Armani, Gucci, Prada, Louis Vuitton... Nuestra idea era primero ver el teatro pero nos informaron que si accedíamos al museo no podríamos ver la ópera por dentro porque estaban haciendo un ensayo y que mejor que fuéramos a la tarde. Así pues, fuimos a la Catedral.

La Catedral de Milán, también conocida como el Duomo, es el símbolo de la ciudad siendo una de las catedrales católicas más grandes del mundo (solo superada por la de San Pedro) pudiendo albergar en su interior hasta 40.000 personas. Su construcción comenzó en 1386 y en 1805 se finalizó la fachada por petición de Napoleón Bonaparte que quería coronarse rey de Italia en la misma catedral. Se considera el 1965 el año de finalización de las obras, en dicha fecha se inaugura la última puerta. Posteriormente se han estado haciendo reformas que han llegado a cubrir la fachada entera de la catedral. Actualmente aún siguen las reformas en algunas zonas pero esto no impide que se pueda contemplar la grandiosidad del Duomo. De marcado estilo gótico, llega a tener una altura máxima de 108 metros donde se sitúa una estatua de cobre conocida como la Madonnina. Una de las cosas que más resalta es la cantidad de estatuas que adornan todo su exterior, en total hay unas 2245 y 95 gárgolas.

El acceso a la catedral es totalmente gratuito aunque hay algunas zonas por las que tienes que pagar (yo no entré a esas partes y por lo que tengo entendido no vale la pena). Por dentro es tan impresionante como por fuera y me sorprendió bastante la estatua de San Bartolomé que se encuentra totalmente despellejada con su piel colgando sobre sus hombros. En la bóveda del techo detrás del altar dicen que se haya un clavo de la cruz de Jesucristo. Debido a la lluvia nos informaron que el acceso a la terraza superior estaba cerrado, pero que podíamos probar más tarde si la lluvia aflojaba y el hielo de la nieve se deshacía...

Tras ver la catedral fuimos a comer al McDonald que se encuentra en la misma Plaza del Duomo. No teniamos pensado comer de nuevo en esta cadena, pero al menos sabíamos seguro que tendrían cerveza... Este McDonald por dentro es de los más curiosos que he visto.

Tras comer fuimos hacia el Teatro alla Scalla. El precio para ver el museo es de 6€ y lo más impresionante para ver es el interior de la Ópera desde uno de los palcos aterciopelados. El museo contiene pinturas, bocetos, esculturas y disfraces bastante interesante. Fue construido en 1778 en el lugar donde se encontraba la Iglesia Santa Maria alla Scala (de ahí el nombre del teatro) y fue inaugurada con la ópera "L'Europa riconosciuta". Durante la segunda guerra mundial fue gravemente dañada por lo que tuvieron que hacer obras de reconstrucción. En 2002 volvieron a cerrar para realizar una renovación que terminó en 2004, en su reinauguración tocaron la misma opera con la que fue inaugurada en su día.

La lluvia había aflojado de tal manera que se podía ir por fin sin paraguas. Fuimos a probar suerte a ver si podíamos subir a la terraza de la catedral y... ¡SÍ! acababan de abrir el acceso. Subir arriba cuesta unos 7€ (cuesta más si se sube en ascensor). Las vistas son impresionantes y desde ahí te das cuenta de miles de detalles de la Catedral que no se pueden contemplar desde abajo. Es increíble la cantidad de esculturas que tiene... sin duda subir arriba lo considero obligatorio si se viene a esta ciudad de turismo.

Como todavía nos quedaba tarde decidimos ir a ver la Basílica de San Lorenzo Maggiore, se encuentra a unos 15 minutos andando de la Plaza del Duomo. Esta basílica es famosa por ser la más antigua de Milán (dicen que data del año 370) y está construida con restos de una antigua ciudad romana. En su exterior se encuentran las 16 columnas de San Lorenzo y una réplica en bronce de una estatua del Emperador Constantino, primer emperador romano perteneciente al cristianismo. Después de la visita, y antes de volver hacia el centro de la ciudad, dimos una vuelta por el Canal Naviglio Grande, una zona bastante bonita pero que estaba totalmente en obras, esto hacia que perdiera todo el encanto (el canal que pasa por ahí estaba vacío).

Llegaba ya la hora de cenar y lo hicimos en un ristorante que se encontraba cerca de la estación central (el nombre es City Life Self Service), esta vez sí llevado por italianos. Comí bastante bien, una ensalada consistente y una lasaña que estaba buenísima (nada que ver con las que nos venden en España). El precio me pareció bueno respecto a lo servido, creo que salimos a unos 20€ cada uno.

Con esto finalizábamos nuestra visita a Milán. El avión partía a las 6 de la mañana del día siguiente por lo que tocaba ir pronto a dormir. Una ciudad, que si bien no me pareció una gran maravilla, tiene cosas bellísimas como la Catedral del Duomo o el Cementerio Monumental.

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