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Milán bajo la lluvia

Milán bajo la lluvia
Autor ToniEscuder - Fecha de creación
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  • Día 1: Cementerio Monumental, Castillo Sforzesco, Santa Maria delle Grazie, Basílica de San Ambrosio y la Iglesia de San Maurizio en el Monastero Maggiore, Pinacoteca Ambrosiana y  Galleria Vittorio Emanuele II
  • Día 2: Catedral de Milán, Teatro alla Scalla, Basílica de San Lorenzo Maggiore, Canal Naviglio Grande

El 16 de marzo de 2013, aprovechando los días festivos por Las Fallas de Valencia, decidimos escaparnos a la ciudad italiana de Milán. Estaríamos 2 días completos. El vuelo fue con Ryan Air hasta Bérgamo. Desde allí parten autobuses hacia la capital lombarda que te dejan en la misma estación central de trenes. Los billetes de autobús se pueden comprar dentro del mismo vuelo para evitar luego colas.

Era de noche cuando llegamos a Milán. El hostal lo teníamos cerca de la estación de trenes para evitar andar mucho con la maleta a cuestas. Su nombre era Hostel Beatrice. Después de haber hecho el check-in nos fuimos rápidamente a buscar un lugar para cenar. Eran cerca de las 12 de la noche. Nos sorprendió no ver nada abierto por la estación, había hasta un Burger King, pero todo estaba cerrado. Por suerte, cerca había un McDonald todavía abierto. No quedó más remedio que tirar de él. Poco más hicimos. Nos fuimos a descansar.

Día 1: Cementerio Monumental, Castillo Sforzesco, Santa Maria delle Grazie, Basílica de San Ambrosio y la Iglesia de San Maurizio en el Monastero Maggiore, Pinacoteca Ambrosiana y  Galleria Vittorio Emanuele II

Las previsiones daban lluvia para todos los días que íbamos a estar en Milán y así fue. Mo falló. Al día siguiente fue poner los pies en la calle y comenzaron a caer gotas que ya no pararon hasta última hora de la tarde del día siguiente.

El primer lugar al que fuimos a visitar fue el Cementerio Monumental. Tardamos cerca de unos 20 minutos en llegar a pie. El Cementerio Monumental de Milán de es uno de los cementerios más bellos que se puedan apreciar. Prácticamente se podría considerar una exposición de arte al aire libre debido a las esculturas que existen en las tumbas de las personas que allí yacen en eterno descanso. Entre ellos, ilustres milaneses. Fue construido en el año 1866 por el arquitecto Carlo Maciacchini con la finalidad de unificar varios cementerios. En total tiene una extensión de 250.000 metros cuadrados. Una de las esculturas más llamativas y más populares una columna donde está representada los últimos días de Jesús, desde que es traicionado por Judas hasta que es sacrificado en la cruz.

Cementerio Monumental
Cementerio Monumental
Cementerio Monumental
Cementerio Monumental

Después de dar un paseo tranquilo nos dirigimos hacia el Castillo Sforzesco pasando por el Parque Sempione. Esta impresionante fortaleza fue construida en el año 1368 y, actualmente, es uno de los emblemas de la ciudad de Milán. Con el paso de los años ha tenido distintas funciones, desde fortaleza de defensa a palacio hasta ser el museo que es hoy en día. El precio para entrar es de 3€. Los domingos es gratuito. Nosotros coincidimos justo un domingo por lo que aprovechamos. Los museos que se encuentran en su interior son: Museo de arte antiguo, Pinacoteca, Museo de Muebles y esculturas de madera, Museo de Instrumentos Musicales, Museo Egipcio, Museo de Prehistoria y Museo de Artes Decorativas.

Castillo Sforzesco
Castillo Sforzesco

El acceso a los patios del castillo es totalmente gratuito y se encuentra abierto todos los días de la semana de 7 a 18h y en verano hasta las 19h. Se pueden contemplar los amplios patios, las murallas y las torres de la fortaleza.

Nuestro siguiente destino era intentar lo imposible: ver el Cenacolo Vinciano (la última cena de Leonardo Da Vinci). El cuadro se encuentra en la iglesia Santa Maria delle Grazie y hay que reservar con bastante antelación. Al menos 3 meses antes. Nosotros estuvimos mirando desde principios de febrero para reservar, pero siempre salía el día completo. Aun así fuimos hasta allí y preguntamos en las taquillas por si se había cancelado alguna venta o si era posible verlo. La respuesta fue negativa y nos quedamos sin ver el famoso cuadro. Para compensar el pequeño chasco, fuimos a comernos un helado en la mejor heladería de Milán. Se encuentra cerquita de este punto y se llama Shockolat. Son especialistas en helados de chocolate. Yo me pedí uno de chocolate blanco y stracciatella.

Santa Maria delle Grazie
Santa Maria delle Grazie

Era ya mediodía y tocaba buscar un lugar para comer. Nos pareció raro encontrarlo todo cerrado. Supongo que sería porque era domingo. Al final terminamos en una especie de pub/restaurante donde te tenías que auto servir y pagar por adelantado. Personalmente, no me gustó mucho la comida ya que parecía recalentada. También lo vi algo caro para lo que ofrecían.

Era el turno de ver dos iglesias que se encuentran bastante cercanas: la Basílica de San Ambrosio y la Iglesia de San Maurizio en el Monastero Maggiore.

La basílica de San Ambrosio es una de las más antiguas de Milán. Su construcción data del año 386, aunque no es hasta 1099 cuando el templo toma su actual forma. Fue construida por orden del obispo San Ambrosio que quiso que se hiciera en el lugar donde fueron sepultados los cristianos martirizados y, de esta manera, dedicársela a ellos. Es bastante peculiar su exterior por sus dos torres de niveles desiguales. La más pequeña recibe el nombre de "la torre de los monjes" y la más alta "la torre de los canónigos". Está construida totalmente de ladrillos pues no quisieron gastar materiales lujosos en su construcción. Su interior, en cambio, no lo vi nada llamativo. Me gustó mucho más por fuera. Dentro se encuentran el "sarcófago di Stilicione", un altar de oro y, detrás de éste, un mosaico en la bóveda donde se representa la figura de Cristo rodeado por los mártires Gervasio y Protasio y los arcángeles Gabriel y Miguel.

Basílica de San Ambrosio
Basílica de San Ambrosio

San Maurizio en el Monastero Maggiore he de reconocer que me impresionó. Al verla por fuera, seguramente pase por desapercibida y no incite a entrar a ella, pero su interior guarda una grata sorpresa. La Iglesia de San Maurizio fue construida en el año 1503 como anexo al convento femenino Benedictino de Milán llamado Monasterio Maggiore. Dentro de este templo hay unos preciosos frescos que cubren prácticamente todas sus paredes. Gran parte de ellos realizados por Bernardo Luini. La iglesia en sí es pequeñita pero preciosas por su gran vistosidad. En la parte lateral izquierda hay una puerta que da al presbiterio dividiendo de esta manera la iglesia en dos partes. En el presbiterio se da ocasionalmente algún concierto. Cuando estuve dio la casualidad que estaban tocando y puedo confirmar que posee una buena acústica.

San Maurizio en el Monastero Maggiore
San Maurizio en el Monastero Maggiore
San Maurizio en el Monastero Maggiore
San Maurizio en el Monastero Maggiore

Era el momento de dirigirnos hacia la Plaza del Duomo. Para ello, salimos a la Via Dante, una de las avenidas con mayor afluencia de turistas lleno de restaurantes y que comunica la Plaza del Duomo con el Castillo de Sforzesco. A medida que te vas acercando a la plaza vas contemplando la grandiosidad de la Catedral de Milán, una auténtica maravilla que desborda belleza a raudales.

Después de contemplar su imponente fachada pusimos rumbo a la Pinacoteca Ambrosiana. La visita a la Catedral la teníamos planeada para el día siguiente.

La Pinacoteca Ambrosiana es uno de los museos más antiguos de Milán, creado en el año 1618 por el Cardenal Federico Borromeo con el propósito de ofrecer formación cultural y artística de forma gratuita. Se encuentra adjunta a la Biblioteca Ambrosiana, una de las primeras que se abrió al público. En su interior hay una sala con manuscritos de Leonardo Da Vinci. En ella se exponen diversos inventos del mismo junto a sus explicaciones. En la Pinacoteca se encuentran obras de  Leonardo Da Vinci, Botticelli, Bramantino, Tiziano. Entre lo más destacable está el cartón de "La Escuela de Atenas" de Rafael (el cuadro final se encuentra en el Vaticano) y una réplica del cuadro de la última cena. La entrada nos costó 15€.

Con esto completábamos el cupo de las cosas que teníamos apuntadas para ver en el día.

Camino hacia el hostal pasamos por la Plaza Mercanti, una placita medieval bastante pintoresca rodeada de edificios con mucha historia que hacen de ella uno de los sitios con más encanto de Milán. Antiguamente era el lugar donde se comercializaba en la ciudad. Algunos de los edificios que se encuentran en ella son: el Palazzo della Ragione, lugar donde se daba el comercio a diario; Loggia degli Osii, era un lugar de oficinas para jueces; Palazzo delle Scuole Palatine, la antigua escuela superior más prestigiosa de Milán; Casa dei Panigarola, en la que actualmente hay un restaurante; y Palazzo dei Giureconsulti, un edificio con un reloj que se encuentra en la parte exterior y es la sede de la cámara de comercio.

Seguimos por la Galleria Vittorio Emanuele II, de visita obligatoria. Se encuentra en la misma Plaza del Duomo. Posiblemente sea la galería más famosa del mundo con tiendas de prestigiosa fama. La galería, con forma de cruz y con una cúpula acristalada de forma de bóveda, fue construida en el siglo XIX por Giuseppe Mangoni. Antiguamente había un McDonald en su interior ¿Os lo imagináis?. Pero hoy en día ha sido sustituido por la prestigiosa tienda Prada y el McDonald ha sido desplazado a la Piazza Mercanti.

Galleria Vittorio Emanuele II
Galleria Vittorio Emanuele II

Y, finalmente, pasamos por la Piazza della Scalla, donde se encuentra uno de los teatros de Ópera más importantes del mundo.

Fuimos buscando algún bar donde tomarnos una cerveza. Mos pareció increíble no ver nada. Finalmente, terminamos en una cafetería de la estación central tomándonos una Beck's, ni siquiera cerveza italiana. Para cenar fuimos una humilde pizzería cercana al hostal.

Con esto finalizamos el primer día y nos fuimos a descansar para tomar con fuerzas el segundo día. Desde la ventana del hostal pudimos contemplar como la lluvia que caía comenzaba a cuajar convirtiéndose así en nieve.

Día 2: Catedral de Milán, Teatro alla Scalla, Basílica de San Lorenzo Maggiore, Canal Naviglio Grande

Al día siguiente alguna de las calles de Milán estaban blancas por la pequeña nevada. El suelo estaba bastante resbaladizo y había que andar con cuidado. La llovizna seguía sin parar. Los puntos que íbamos a visitar durante este día eran: el Teatro alla Scalla y la Catedral del Duomo.

Fuimos dirección a la Plaza del Duomo pasando por las calles de Via della Spiga y Via Montenapoleone, dos calles repletas de tiendas de ropa, todas ellas con precios desorbitados con tiendas como Armani, Gucci, Prada o Louis Vuitton. Nuestra idea era primero ver el teatro, pero nos informaron que si accedíamos al museo no podríamos ver la ópera por dentro porque estaban haciendo un ensayo. Así pues, fuimos a la Catedral.

La Catedral de Milán, también conocida como el Duomo, es el símbolo de Milán. Es una de las catedrales católicas más grandes del mundo, solo superada por la de San Pedro. Puede llegar a albergar en su interior hasta 40.000 personas. Su construcción comenzó en 1386 y en 1805 se finalizó la fachada por petición de Napoleón Bonaparte que quería coronarse rey de Italia en la misma catedral. Se considera 1965 el año de finalización de las obras. En dicha fecha se inaugura la última puerta. Posteriormente se han estado haciendo reformas que han llegado a cubrir la fachada entera de la catedral. Actualmente, aún siguen las reformas en algunas zonas, pero esto no impide que se pueda contemplar la grandiosidad del Duomo. De marcado estilo gótico, llega a tener una altura máxima de 108 metros en el chapitel mayor  que está coronado por la Madonnina, una escultura de cobre dorado que representa a la Asunción. Una de las cosas que más resalta es la cantidad de esculturas que adornan todo su exterior. En total hay unas 2245 y 95 gárgolas.

Catedral de Milán
Catedral de Milán
Catedral de Milán
Catedral de Milán

El acceso a la catedral es totalmente gratuito, aunque hay ciertas partes restringidas que son de pago. Por dentro es tan impresionante como por fuera. Me sorprendió bastante la estatua de San Bartolomé que se encuentra totalmente despellejada con su piel colgando sobre sus hombros. En la bóveda del techo, detrás del altar, dicen que se haya un clavo de la cruz de Jesucristo.

Queríamos subir a la terraza del templo, pero debido a la lluvia nos informaron que el acceso estaba cerrado y nos invitaban a probar más tarde si la lluvia aflojaba y el hielo de la nieve se deshacía.

Después de ver la Catedral fuimos a comer al McDonald que se encuentra en la misma Plaza del Duomo. No teníamos pensado comer de nuevo en esta cadena, pero al menos sabíamos seguro que tendrían cerveza. Este McDonald por dentro es de los más curiosos que he visto.

Volvíamos de nuevo al Teatro alla Scalla. El precio para ver el museo nos costó 6€ y, lo más impresionante para ver, es el interior de la Ópera desde uno de los palcos aterciopelados. El museo contiene pinturas, bocetos, esculturas y disfraces bastante interesantes. Fue construido en 1778 en el lugar donde se encontraba la Iglesia Santa Maria alla Scala, de ahí el nombre del teatro. Fue inaugurada con la ópera "L'Europa riconosciuta". Durante la segunda guerra mundial fue gravemente dañada por lo que tuvieron que hacer obras de reconstrucción. En 2002 volvieron a cerrar para realizar una renovación que terminó en 2004. En su reinauguración tocaron la misma opera con la que fue inaugurada en su día.

Teatro alla Scalla
Teatro alla Scalla

La lluvia había aflojado de tal manera que se podía ir por fin sin paraguas. Fuimos a probar suerte a ver si podíamos subir a la terraza de la Catedral y... ¡SÍ! acababan de abrir el acceso. Nos costó 7€, si se decide hacerlo por ascensor la entrada es algo más cara. Las vistas son impresionantes y, desde ahí, te das cuenta de miles de detalles de la Catedral que no se pueden contemplar desde abajo. Es increíble la cantidad de esculturas que tiene. Sin duda, subir arriba es la mejor experiencia que se puede tener en Milán.

Terraza Catedral de Milán
Terraza Catedral de Milán
Terraza Catedral de Milán
Terraza Catedral de Milán

Nos dirigimos a ver la Basílica de San Lorenzo Maggiore que se encuentra a unos 15 minutos andando de la Plaza del Duomo. Esta basílica es famosa por ser la más antigua de Milán, dicen que data del año 370, y está construida con restos de una antigua ciudad romana. En su exterior se encuentran las 16 columnas de San Lorenzo y una réplica en bronce de una estatua del Emperador Constantino, primer emperador romano perteneciente al cristianismo. Después de la visita, y antes de volver hacia el centro de la ciudad, dimos una vuelta por el Canal Naviglio Grande. Esta zona es bastante bonita y animada, pero se encontraba totalmente en obras. Esto hacia que perdiera todo el encanto pues el canal que pasa por ahí estaba vacío.

Basílica de San Lorenzo Maggiore
Basílica de San Lorenzo Maggiore

Llegaba ya la hora de cenar y lo hicimos en un ristorante que se encontraba cerca de la estación central. Comí bastante bien. Una ensalada consistente y una rica lasaña de las de verdad. El precio me pareció bueno respecto a lo servido, creo que salimos a unos 20€ cada uno.

Con esto finalizábamos nuestra visita a Milán. El avión partía a las 6 de la mañana del día siguiente por lo que tocaba ir pronto a dormir. Una ciudad, que si bien no me pareció una gran maravilla, tiene cosas bellísimas como el Duomo o el Cementerio Monumental.


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