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Aventura en la Isla Sur de Nueva Zelanda

Aventura en la Isla Sur de Nueva Zelanda
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Autor ToniEscuder - Fecha de creación
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  • Día 10: Bienvenido a la Isla Sur
  • Día 11: Abel Tasman National Park
  • Día 12: Pancake Rocks - Paparoa National Park
  • Día 13: Fox Glacier - Gillespies Beach
  • Día 14: Lago Matheson - Fox Glacier
  • Día 15: Wanaka
  • Día 16: Queenstown
  • Día 17: Milford Road
  • Día 18: Milford Sound
  • Día 19: Doubtful Sound – Monkey Island
  • Día 20: Invercagill y comienzo de los Catlins
  • Día 21: Los Catlins - Dunedin
  • Día 22: Moeraki Boulders - Oamaru
  • Día 23: Lago Pukaki - Tasman Glacier - Lago Tekapo
  • Día 24: Christchurch
  • Día 25: Despedida de Nueva Zelanda

Día 10: Bienvenido a la Isla Sur

El 2 de enero de 2014 partimos desde Wellington hacia Picton para comenzar nuestra aventura en la Isla Sur de Nueva Zelanda. Reservamos el ferry de Interislander con bastante antelación a través de su página web https://www.interislander.co.nz con el transbordo de nuestra caravana incluido. La travesía transcurre por el estrecho de Cook, donde se mezclan las aguas del mar de Tasmania y el océano Pacífico, y el estrecho de Marlborough adentrándose en uno de sus fiordos principales, el Queen Charlotte Sound, hasta llegar a Picton.

Durante las casi 3 horas de trayecto, pudimos disfrutar de paisajes maravillosos. No había mejor forma de comenzar en esta isla en la que nos esperaban lugares espectaculares e increíbles de imaginar. Cuando estábamos en mitad recorrido, se realizó  un simulacro de incendio. Al principio no me estaba enterando de nada de lo que sucedía, hasta que poco a poco me fui dando cuenta del contexto de la situación. Me pareció surrealista hasta que lo entendí. Todo quedó en una graciosa anécdota.

Finalmente llegamos a Picton y poníamos los pies en la Isla Sur, la mayor de las islas del país y donde tan solo vive una quinta parte de la población total. Después de realizar las compras oportunas para llenar la caravana de provisiones, pusimos rumbo hacia Motueka pasando por la sinuosa Queen Charlotte Dr que ofrece vistas espectaculares hacia los fiordos de Marlborough. Tardamos cerca de 3 horas hasta llegar a una pequeña área habilitada para caravanas que incluye fregaderos y ducha de agua fría al aire libre.

Día 11: Abel Tasman National Park

Menos de 20 kilómetros separan Motueka de Abel Tasman National Park, un pequeño parque costero de fácil acceso que incluye espectaculares playas de arena dorada.

Al llegar al parking, tuvimos un pequeño accidente con la caravana. La rama de un árbol quiso saludarnos introduciéndose dentro de nuestro vehículo por la luneta trasera mientras dábamos marcha atrás. El estallido del cristal nos asustó y nuestras caras eran todo un trágico poema. Llamamos rápidamente al teléfono que nos habían facilitado en la compañía del alquiler en caso de accidente. Nos transmitieron que teníamos que ir a un taller mecánico de la ciudad de Nelson para que nos cambiaran la luneta. Como pulgarcito, dejamos pistas por los 60 kilómetros que tuvimos que recorrer hasta llegar, dejando una hilera de cristales por nuestro paso. Al contar lo que sucedió a los mecánicos, no pudieron evitar reírse de la situación y bautizaron a mi compañero como el treedriver. Menos mal que fueron rápidos, en menos de una hora estábamos de regreso hacia Abel Tasman.

El Parque Nacional de Abel Tasman se puede explorar de muchísimas maneras. Desde recorrerlo a través de una de las mejores rutas de senderismo del país, a navegar por sus aguas turquesas con kayak, catamarán o taxi-acuático, e incluso sobrevolarlo con un helicóptero.  Nosotros optamos por realizar una pequeña parte de la ruta conocida como Abel Tasman Coast Track que se completa entre 3 y 5 días. Queríamos hacer lo correspondiente a la primera etapa, pero la perdida de tiempo que tuvimos por el percance previo nos cambió el chip y nos tomamos el resto del día con calma. Hasta donde llegáramos.

Un sendero transcurre entre montañas y valles cubiertos de musgo y una exuberante vegetación donde abundan los bonitos helechos. Pequeños arroyos cristalinos descienden para unirse al océano entre playas de arena dorada que parecen sacadas de un paraíso tropical. El tiempo nos acompañaba e invitaba incluso a pegarse un pequeño chapuzón. En total hicimos 10 kilómetros contando el camino de retorno y atravesamos 3 playas conocidas como Tinline Bay, Coquille Bay y Apple Tree Bay. Cada cual más bonita que la anterior. Algunas personas tenían la tienda de campaña montada para pasar la noche bajo las estrellas. También es posible alojarse en cabañas reservando con antelación. Si algún día vuelvo a Nueva Zelanda, me encantaría poder realizar la ruta por completo. Me fascinó el lugar.

En el camino de regreso, en el paso por Tinline Bay, decidimos recorrer su extensa duna de arena en lugar de seguir por la ruta. A la ida vimos algunas personas haciendo excursión a caballo por ella y nos apetecía atravesarla a pie. No fue buena idea. La marea había subido y la duna se encontraba algo encharcada, en algunos tramos nos llegamos a ver con el agua por encima de las rodillas. Además, el sol pegaba con fuerza y ya no teníamos la sombra que nos brindaba los árboles. Pero lo peor de todo vino cuando varios pájaros comenzaron a atacarnos por habernos metido en lugar de anidamiento, incluso unas agresivas gaviotas se nos lanzaban apuntándonos con su peligro pico. Nos defendíamos como podíamos agitando los brazos. Una anécdota más que sumaba a este día tan aparatoso.

Al caer la noche volvimos de nuevo a Motueka para pasar la noche en el mismo lugar que el día anterior.

Día 12: Pancake Rocks - Paparoa National Park

Nos dirigíamos hacia la costa oeste por la carretera 6. 270 kilómetros nos separaban de nuestro siguiente destino, Punakaiki. Se trata de un pequeño poblado que se encuentra dentro del Paparoa National Park y que atrae a muchos turistas como parada de paso al encontrarse allí las curiosas Pancake Rocks.

Llegamos a media tarde. Dejamos la caravana en uno de los varios parkings que hay frente a la entrada de las Pancacke Rocks. Un pequeño sendero, con numerosos miradores y apto para cualquier tipo de público, recorre estas curiosas formaciones de piedra caliza que se encuentran en la misma costa. El mar lleva moldeándolas durante más de 30 millones de años. Las rocas de piedra caliza comenzaron a formarse en el fondo del mar, frente a la costa de un grupo de islas bajas, gracias a los fragmentos diminutos de criaturas y plantas marinas muertas que aterrizaron en el lecho marino a unos 2 km por debajo de la superficie. La enorme presión del agua hizo que se solidificaran en capas de piedra caliza más resistente y capas más suaves, delgadas y ricas en lodo. Gradualmente, la acción sísmica levantó la piedra caliza sobre el lecho marino donde el agua, el viento y el rocío de sal erosionaron las capas más blandas creando estas curiosas formaciones con forma de pancake.

Sin duda, una de las cosas más curiosas creada por la naturaleza que he podido ver hasta la fecha. Los días que el que el mar golpea con más fuerza, como era ese día, y en momentos de marea alta, es posible ver en todo su esplendor las blowholes. Se trata de agujeros creados sobre la superficie de cuevas marinas donde las olas entrantes atrapan el aire en la cueva y y éste se comprime, lo que provoca la expulsión de aire y agua hacia arriba por el agujero. Todo un espectáculo de ver.

El Parque Nacional de Paparoa, que protege una zona kárstica de piedra caliza, es mucho más que las Pancacke Rocks. De hecho se expande por el interior hasta llegar a la coordillera de Paparoa. Hay varias rutas de senderismo para poder disfrutar del lugar. Nosotros realizamos el Pororari River Track que parte desde la desembocadura del río Pororari. Hay un parking al comienzo y está señalizado en la carretera. Un sendero de unos 10 kilómetros sigue el río y atraviesa bosques subtropicales con una vegetación tan frondosa que difuminan la luz solar. La ruta se nos complicó cuando nos desviamos del río. El terreno estaba tan fangoso que costaba dar cada paso. Además, la ruta ya no era plana. Finalmente, salimos a un valle donde habían caballos comiendo libremente. Ya solo quedaba seguir el río Punakaiki hasta su desembocadura al mar y volver por el asfalto de la carretera 6.

Aprovechando que el parking donde habíamos dejado la caravana, había un cartel donde indicaba que los vehículos etiquetados como self contained podían pernoctar, nos quedamos allí mismo a hacer noche.

Día 13: Fox Glacier - Gillespies Beach

Tocaba día tranquilo mientras recorríamos los cerca de 250 kilómetros que nos separaban de Fox Glacier. Nos detuvimos a comer en el Lago Mahinapua, un lago de poca profundidad con agradables merenderos y fáciles senderos para bordearlo. Una lástima que comenzara a llover y no nos dejara disfrutar del lugar.

La lluvia comenzaba a apretar bastante fuerte mientras nos introducíamos en Westland Tai Poutini National Park, un Parque Nacional que abarca parte de los Alpes del Sur y cuyo mayor atractivo son los glaciares de Franz Josef y Fox. Cuando llegamos a la altura Franz Josef, comenzó a granizar tan fuerte que no nos quedó otra que continuar nuestro camino sin poder detenernos. Según las leyendas maorís, una mujer perdió a su amante tras caer desde uno de los picos de los Alpes y su torrente de lágrimas se congeló creando el glaciar.

20 kilómetros más al sur se encuentra Flox Glacier. La lluvia comenzaba a remitir y nos dirigíamos al centro de información para asegurarnos de que nuestra reserva, para el día siguiente, se había realizado de forma correcta. Nos esperaba una excursión a pie por el glaciar que habíamos reservado a través de la web https://www.foxguides.co.nz y que nos había costado 123$ neozelandeses por persona. La decisión de realizar aquí la excursión y no en Franz Josef fue simplemente porque en éste último ya no se realizan este tipo de trekkings y solo es posible mediante Heli Hike que consiste en un vuelo en helicóptero hasta la cima del glaciar y ahí ya realizar el trekking. Al incluir helicóptero, el precio es bastante elevado. Actualización: actualmente tampoco se puede realizar ya este tipo de trekking en Fox Glacier y solo es posible realizar Heli Hike.

Pasando Flox Glacier, y siguiendo la carretera Cook Flat Road, se llega a una pista de grava que finaliza en la playa de arena negra de Gillespies Beach donde nos fuimos a hacer noche. Durante la fiebre del oro, un buscador llamado Gillespie encontró oro aquí en las arenas negras en abril de 1866. Como resultado, Gillespies Beach llegó a tener una población de 650 habitantes y contaba con dos carnicerías, dos panaderías y 11 tiendas. Actualmente, solo queda el cementerio en el que se encuentran las tumbas de algunos de los mineros. Durante el siglo XX, las dragas de oro trabajaron en las dunas de arena y actualmente queda una abandonada y oxidada.

Día 14: Lago Matheson - Fox Glacier

Día 6 de enero, día de reyes en España, como me acordé de mi familia que tanto nos gusta celebrar este día... Por la mañana fuimos al Lago Matheson. Si vas desde Gillespies Beach hacia el lago hay que estar atento en la carretera porque hay unas vistas perfectas de Fox Glacier. El Lago Matheson es de visita obligada, tiene unos reflejos de los Alpes Neozelandeses sobre el agua preciosos. Si haces una foto y la pones al revés nadie se dará cuenta puesto que la simetría del reflejo es perfecta. Nos hizo un día soleado y bastante despejado.

Por la tarde teníamos nuestra excursión a Fox Glacier. Antes de ir te equipan con botas, crampones, calcetines gordos, chubasquero y mochila impermeable. Durante la excursión te van explicando distintas cosas del glaciar mientras andas sobre su hielo. Personalmente me encantó, nunca había estado en un glaciar antes y para mí fue toda una experiencia.

Al atardecer pusimos rumbo hacia las costas de Jackson Bay para buscar un lugar donde dormir. Localizamos una playa donde habían un par de caravanas más para pasar la noche. Una de las personas realizó una hoguera en la misma playa y allí nos juntamos todos con unas cervezas para hablar un rato, había personas de Australia, Polonia y Suiza.

Día 15: Wanaka

Comenzó lluvioso, las gotas caían mientras nos dirigíamos a Wanaka. La carretera pasa rodeando el Mount Aspiring National Park e hicimos parada para ver las Thunder Creek Falls que estaban anunciadas en el camino. Poco rato paramos pues hacía bastante frío. Antes de llegar a nuestro destino nos detuvimos en un mirador que tenía vistas hacía el Lago Hawea.

Al llegar a Wanaka la lluvia seguía cayendo sin cesar, por lo tanto, había que inventarse algo hasta que el tiempo mejorara algo. Fuimos a la biblioteca del pueblo para conectar un rato a Internet y conocer que estaba pasando en el mundo exterior. Las nubes comenzaron a irse y el sol fue saliendo. Dimos una pequeña vuelta por el pueblo, lo más destacado es su lago que tiene el mismo nombre que el pueblo. En vista de que ya no íbamos a hacer mucho más por las horas que eran decidimos hacer marcha. Primero nos paramos un rato en el Puzzling World, un parque de puzles que se encuentra a las afueras; y luego partimos a Queenstown por la The Crown Range road, la carretera más alta de Nueva Zelanda y en la que hicimos noche en lo alto de un mirador, con vistas al Lago Wakatipo que presentaba un color dorado deslumbrante por la caída del sol.

Día 16: Queenstown

Le llegaba el turno a Queenstown, uno de los pueblos con mayor número de turistas en Nueva Zelanda debido a la gran cantidad de actividades que ofrece, sobre todo en deportes de aventura.

Dimos una vuelta por la mañana que comenzó en el paseo marítimo. Siguiéndolo te llevaba hasta Queenstown Gardens, unos jardines tranquilos donde las personas suelen pasear en bici o practicar un deporte muy raro que se llamaba frisbee golf. Nosotros no lo practicamos, pero estuvimos mirándolo un rato hasta que entendimos la mecánica del juego. De ahí nos metimos dentro del pueblo pasando primero por Williams Cotage, la casa más antigua de allí construida en 1864; luego por la bonita iglesia de Peter Church; y para terminar, ya que también había hambre, fuimos a la hamburguesería más famosa del país, la Fergburger. Sorprendente la cola que había para pedir, un local pequeñito donde casi todo el mundo se pide la hamburguesa para llevar. En nuestro caso nos pedimos la Big Al (la más grande y completa que había) y nos la tomamos en el puerto mirando al lago. Su fama es bien merecida, a pesar de que me costó terminarla, debido a lo gigantesca que era, estaba buenísima.

Después de este empacho alimenticio, tocaba rebajarlo. Nos fuimos a Bob's Peak, un monte que tiene unas vistas maravillosas de Queenstown y tienes dos opciones para llegar arriba. La más fácil y sencilla, pero a su vez cara, es subir con Skyline Góndola (un teleférico). La otra opción es subirlo realizando el Tiki Trail. Nosotros optamos por esta segunda opción. Es una hora de subida por montaña por un sendero bastante difuso y zigzagueante, hay que tener cuidado porque está todo cuesta arriba y si ha llovido puede estar bastante resbaladizo como fue en nuestro caso, pero desde luego merece la pena y es bastante gratificante. Una vez arriba las vistas son lo mejor, hay un restaurante donde nos tomamos unas cervezas para recuperarnos de la subida, también hay una tienda de suvenires que tiene un precio más bajo que las tiendas del pueblo. Pero lo que más sorprende son las actividades que puedes hacer. Hay una especie de karts que van en bajada, también puedes hacer puenting e incluso bajar la montaña en tirolina o en bicicross. Nosotros volvimos a bajar por el Tiki Trail, cuesta abajo es todavía más resbaladizo... y algún resbalón hicimos...

Y despedimos Queenstown para dirigirnos a mitad tarde hacia Glenorchy. A pesar de que en el pueblo no hay gran cosa merece la pena ir por la maravillosa carretera que tiene que va pegada al Lago Wakatipo. Fuimos al pequeño puerto que tiene donde hay unas vistas preciosas y de ahí a tomarnos otro par de cervezas en el pub del pueblo. Con esto podíamos considerar que habíamos tenido un día completito. Era turno de buscar un sitio donde dejar la caravana para poder dormir, lo hicimos en la misma carretera de Queenstown-Glenorchy. Hay sitios muy bonitos pegados al lago para poder pasar la noche con la caravana.

Día 17: Milford Road

Partimos hacia Fiorland, la tierra de los fiordos. Hay un buen camino desde Queenstown por lo que toca tomárselo con calma. Una vez llegas a Te Anau, desde allí parte la carretera con mejores paisajes de todo el país: Milford Road. más vale ir parándote en cada sitio que puedas y disfrutar de la carretera entera. Además, hay muchos puntos señalizados indicando cosas para ver. En nuestro caso paramos en Glade Wharf (lugar donde empieza el track más famoso del mundo, el Milford Track de 4 días de duración), un mirador que daba a Eglinton Valley, Mirror Lake aunque el lago no hacía espejo (supongo que por el aire o la hora que era), Chasm Walk y varios miradores más.

Una vez llegamos al final de la carretera buscamos el Milford Lodge puesto que al día siguiente teníamos reservado un paseo en Kayak por Milford Sound y ese era el lugar de encuentro. En vista de que parecía que estaba bien y buscábamos alojamiento preguntamos para quedarnos pero estaba completo, al final nos ofrecieron servicio de duchas, cocina y resto de cosas que estuvieran dentro del lodge por 8$ pero sin poder dormir allí, cosa que solucionamos marchándonos a dormir al parking que se encuentra al final de la carretera donde vimos varias caravanas más pasando la noche.

Día 18: Milford Sound

A la mañana siguiente llegaba uno de los días más esperados, nuestra excursión en kayak por Milford Sound. Hay otras maneras de visitarlo como por ejemplo en avioneta o en barco. La reserva nos salió a 145$ por persona en www.realjourneys.co.nz.

Tras recogernos en el lodge nos llevaron al lugar de salida. Nos dieron todo el equipo y las instrucciones para saber manejar el kayak. Hacía un día muy soleado y con toda la ropa que nos dieron yo estaba pasando un poco de calor. El paseo es por los inicios del fiordo, no te llegan a meter muy profundo pero las vistas a pie de agua son maravillosas. Mientras realizas el paseo la monitora te va explicando distintas cosas sobre los fiordos y sobre los lugares que vas viendo. Cuando llevábamos más de la mitad del recorrido tuve un percance, y es que con el calor y que la ropa me estaba apretando bastante fuerte en la boca del estómago impidiéndome respirar bien, me dio un golpe de mareo que nos obligó a parar en una playita del fiordo. Tras ver que no se me pasaba decidimos que me volvía con otro grupo que había salido un cuarto de hora antes que nosotros y estaba de regreso. Me dio muchísima rabia pero todo valió la pena porque las vistas a pie de agua las tendré siempre grabadas en la retina. Ahora ya sé por qué se dice que Milford Sound es la octava maravilla del mundo.

Tocaba de nuevo hacer marcha y volver por la Milford Road. En esta ocasión nos paramos a la salida del túnel de Homer que atraviesa la montaña y está señalizado con el único semáforo de la carretera. También intentamos ir a Lake Marian viendo que ponía que estaba a un par de kilómetros pero una vez llegabas al punto indicaba que estaba a un par de horas marchando por un sendero, en vistas de que iba siendo tarde y estábamos cansados decidimos no ir. Y como no, nos paramos por todos los miradores que pudimos.

En Te Anau nos paramos a recargar la caravana de comida y tomarnos un par de cervezas en uno de los pubs del pueblo. Tras esto, pusimos rumbo a Manapouri para hacer noche en un camping por 17$ por persona.

Día 19: Doubtful Sound – Monkey Island

Nos esperaba otro gran día, tocaba Doubtful Sound. Otro fiordo de enorme belleza a pesar de ser menos conocido que Milford debido a que no es posible llegar por carretera.

Teníamos reservado un tour en barco por 245$ en www.realjourneys.co.nz que comenzaba en el Lago Manapouri. Una vez cruzado el lago te llevaban con autobús hasta el comienzo del fiordo. Doubtful Sound es totalmente salvaje ya que no llega civilización alguna a ese lugar. El crucero en barco fue fenomenal. El capitán nos iba comentando todo sobre el fiordo y su vida animal, nos indicaba cuando podíamos ver delfines, pingüinos (aunque yo éstos fui incapaz de verlos) y leones marinos (que se encontraba sobre los islotes Nee). El trayecto completaba al 100% el fiordo llegando a aguas abiertas del mar de Tasmania. A la vuelta el capitán paró el barco y pidió silencio para que pudiéramos escuchar los sonidos de Doubtful.

A la vuelta, antes de volver a cruzar el Lago Manapouri, te incluyen una rápida visita a la central hidroeléctrica subterránea de Manapouri, la mayor hidroeléctrica de Nueva Zelanda.

Llegaba el momento de abandonar Fiorland y poner rumbo a por la tarde al sur del país. Cogimos la Southern Scenic Route y fuimos parando por distintos lugares como el puente colgante de ClifdenHauroko Lake que tiene fama por ser el lago más profundo de Nueva Zelanda. Buscando un lugar para dormir, llegamos a una playa en la que nos quedamos porque nos hizo gracia el nombre, se llamaba Monkey Island (igual que mi videojuego favorito de la infancia). El sitio era bonito pero nos llamó un par de cosas la atención: lo primero la señal de peligro de Tsunami (luego descubrimos que esta señal está puesta en todas las playas del sur) y lo segundo era que parecía un campamento gitano. Habían varias personas viviendo en caravanas que parecían abandonadas, de todas maneras tenían pinta de ser personas pacíficas (como todos los habitantes del país) y no hubo ningún problema en quedarse en hacer noche.

Día 20: Invercagill y comienzo de los Catlins

El día siguiente salió lluvioso. Volvimos a coger la Southern Scenic Route e hicimos 2 paradas antes de llegar a Invercagill. Primero en Calac Bay y luego en una playita de Riverton que se llamaba Taramea Bay.

Invercagill es la ciudad más grande de la región, pero no merece perder mucho tiempo en ella. Quitando el parque de Queens Park, que está ambientado en varios cuentos, el resto de la ciudad no tiene nada destacable. Eso sí, perfecta para pararte a comer y recargar gasolina.

Teníamos la duda de si ir hacia Bluff o comenzar con la región de los Catlins. Finalmente hicimos lo segundo pues considerábamos que Bluff solo nos sería útil si queríamos cruzar a Stewart Island. Hicimos bien porque los Catlins merece la pena verlo con calma.

La lluvia comenzó a desaparecer y el viento era el protagonista, un viento que ya no nos dejó hasta irnos del país. Para visitar cada punto de la región de los Catlins hay que continuar por la Southern Scenic Route y una vez llegas a Fortrose ir parando en cada lugar indicado. Nuestra primera parada fue en Waipapa Point, donde por primera vez vi un león marino viviendo en libertad. Además, puedo asegurar de que era macho pues tenía melena. El siguiente lugar fue en Slope Point que es el punto más al sur de la Isla Sur; la señal que indica este dato seguramente sea la señal más fotografiada de Nueva Zelanda. La tercera parada, y última antes de ir a buscar lugar para dormir, fue en Curio Bay en el que se puede ver un bosque fosilizado del jurásico y donde, además, habitan pingüinos ojigualdos. Fue también la primera vez que vi un pingüino viviendo en libertad, aunque cuestan verlos pues tienes que esperar al atardecer cuando acuden a la playa después de estar todo el día en el agua. Tras esta primera toma de contacto, fuimos a dormir en un pequeño descampado que había en Waiakawa.

Día 21: Los Catlins - Dunedin

Volvió a salir el día muy lluvioso, tan lluvioso que era imposible hacer nada puesto que estaba granizando. Decidimos descansar dentro de la caravana hasta que parara. Y paró. Y salió el sol con ese tiempo tan cambiante que tiene Nueva Zelanda. Solo era cuestión de esperar.

Tocaba rematar la región de los Catlins y nuestra primera parada del día fue en McLean Falls, donde el agua corría con muchísima fuerza debido a la lluvia que había caído. Segunda parada en Purakanui Falls, unas cascadas escalonadas que fueron de las que más me gustaron, además, daba gusto ver cascadas ese día después de la tormenta. La tercera parada fue breve pues fue en el mirador de Florence Hill que daba a Tautuku Bay. La cuarta parada es obligatoria, fue en Nugget Point, se trata de un sendero que te lleva hasta un faro que avisa de los islotes rocosos a los barcos. Mirando desde lo alto hacia las playas rocosas divisamos varios leones marinos. El lugar es muy bonito. La quinta y última parada tocó en Kaka Point, una pequeña parada antes de abandonar la región de los Catlins.

Era medio día y nos dirigimos a Dunedin. Previamente paramos a comer en Lake Waihola. Fuimos directos a la Península de Otago en la que pudimos ver albatros, aunque si se quieren ver bien se tiene que pagar una entrada que nos pareció algo excesiva cuando los puedes ver volar en el cielo. Dando una vuelta por los alrededores vimos varios leones marinos, de hecho los teníamos bastante cerca sin habernos dado cuenta, casi nos tropezamos con uno. A la noche llegamos a Dunedin para dar una pequeña vuelta por la ciudad y buscarnos un lugar donde dejar la caravana y dormir.

Día 22: Moeraki Boulders - Oamaru

Nos levantamos pronto al día siguiente por si el sitio donde habíamos dejado la caravana no era muy legal pues estábamos en plena ciudad, aunque había otra caravana al lado nuestro.

Tocaba ir hacia Oamaru y por el camino paramos primero en un picnic que daba a una playita y allí, emocionado, toqué por primera vez el agua del pacífico (aunque no sé si las playas de Abel Tasman están bañadas por el pacífico o por el mar de Tasmania).

Después hicimos una parada en un lugar bastante curioso, las Moeraki Boulders. Se tratan de unas piedras totalmente esféricas situadas en la Koekohe Beach. El origen de estas piedras no está del todo claro, pero los científicos dicen que van saliendo poco a poco de las paredes de roca que está pegada a la playa debido a la erosión de olas y el viento y estas acaban cayendo hasta la playa donde con el paso del tiempo van siendo destruidas. Un proceso que lleva millones de años, de hecho se dice que tienen unos 60 millones de años. Las Moeraki Boulders son consideras sagradas por los maorís y desde luego dejan un paisaje que parece sacado de otro planeta.

Continuamos el rumbo hasta llegar a Oamaru, un pueblo famoso por tener una colonia de pingüinos azules y otra de pingüinos ojigualdos. Como ya he dicho anteriormente, los pingüinos se pasan las horas de sol dentro del agua, por lo que si quieres verlos tienes que esperar al atardecer. Así pues, estuvimos haciendo tiempo en la biblioteca de de la ciudad. Sobre las 7 de la tarde nos plantamos en Bushy Beach para ver llegar a los pinüinos ojigualdos, son bastantes las personas que se acercan a verlos llegar y la verdad que no se si vale la pena tanta espera... Nosotros solo llegamos a ver 3 y después de una hora fuimos hacia la colonia de pingüinos azules.

Para ver los pingüinos azules tienes que pagar una entrada de 24$ y según nos indicaron llegaban a partir de las 21 horas y no se podía acceder antes pues iba con guía incluido. Además, no estaba permitido hacer fotos. Con todo esto decidimos descartarlo pues teníamos que buscar un nuevo lugar para ir a dormir y de noche cuesta encontrar los sitios que teníamos marcados como permitidos para la caravana y aún más si uno de los faros no funcionaba, por lo que la visibilidad de noche era bastante reducida.

Día 23: Lago Pukaki - Tasman Glacier - Lago Tekapo

El 15 de enero era nuestro último día completo con caravana. Partimos hacia el Lago Pukaki, uno de los lagos con vistas más bonitas que recuerde. Además, su agua es azul turquesa. Al fondo se ve perfectamente el Monte Cook, la montaña más alta de Nueva Zelanda, situado en los Alpes Neozelandeses. La vista a Cook es increíble pues queda centrado en el lago, es imposible confundirlo. Para los amantes del señor de los anillos, en este monte se grabaron las escenas de Caradhras y el Paso del Cuerno Rojo.

Tras esto, fuimos hacia Tasman Glacier, situado cerca del Monte Cook. Este glaciar junto a otros dio origen al Lago Pukaki, pero hoy en día se encuentra bastante deshecho y el hielo está tan sucio que tiene color gris. Después de esta vista volvimos al Lago Pukaki para comer con las hermosas vistas del lago.

Nuestra última visita del día fue al Lago Tekapo. De los 3 puntos que teníamos marcados para ver ese día, éste me pareció el más flojo. Lo más destacado es la Iglesia del Buen Pastor situada junto al lago y una estatua de un perro Collie en homenaje a los perros pastores que ayudaron al desarrollo de las tierras del lugar. Dimos una pequeña vuelta y posteriormente, tomamos unas cervezas para descansar.

Arrancamos la caravana y pusimos rumbo a Christchurch, hicimos noche a mitad camino en una playita de Canterbury Bight. Era nuestra última noche con nuestra casa rodante.

Día 24: Christchurch

Al día siguiente, tocaba devolver nuestro medio de transporte. Teníamos que dejarla en Christchurch, pero antes le dimos un buen lavado pues después de tantos días de viaje con lluvia, viento, arena de playa y tierra del campo, estaba bastante sucia por fuera (y también por dentro). La dejamos como los chorros del oro. Nos despedimos de nuestra compañera de viaje y cogimos un Shuttle que nos llevó hasta Haka Lodge, nuestro alojamiento de Christchurch. Nos salió a 79$ una noche la habitación doble con camas separadas y baño compartido. La reserva la realizamos desde la web www.venere.com. El lodge estaba muy bien y era como un apartamento en el que teníamos el baño, una cocina y un comedor equipado con TV, DVD, juegos, etc... compartido junto a otra habitación.

Fuimos a dar un paseo para ver la ciudad. No estábamos céntricos por lo que cogimos un autobús que costaba 2.5$. Al llegar al centro me quedé perplejo, sabía que Christchurch había sufrido un terremoto bastante fuerte hace unos años, pero lo que no me esperaba para nada es que la ciudad continuara destruida. La catedral daba pena verla en esa situación, lo que antaño fue todo un icono hoy en día son escombros en el que todavía se debate entre terminar de derrumbarlo o reformarlo. Dimos un paseo y era todo muy triste. De lo más destacado era la bonita calle de New Regent Street, Victoria Square (en la que se encuentra una estatua de la Reina Victoria y otra del Capitán Cook), pasear por las orillas de Avon River, el Jardín Botánico y el Centro de Artes a pesar de que también estaba destruido. Nos hizo “gracia” porque para visitar la ciudad fuimos tirando de la Lonely Planet y prácticamente todas las calles que nos indicaba para comer, para ver tiendas o cosas interesantes, estaban todas derrumbadas. Para terminar, cenamos en Cassels & Sons una pizza bastante buena que estaba a 19$, una especie de patatas bravas por 7$ y una pinta de cerveza por 9$ que indicaba que tenía un sabor afrutado. Y tanto que tenía un sabor afrutado, a pesar de su alto grado de alcohol no sabía si estaba tomándome una cerveza o un zumo de frutas. En general salimos satisfechos de la cena.

Día 25: Despedida de Nueva Zelanda

Nuestras últimas horas en Nueva Zelanda estaban llegando. Teníamos el vuelo de regreso a medio día y por lo tanto aprovechamos la mañana para visitar la zona más costera de Christchurch. Primero intentamos ir camino a la playa hasta que nos dimos cuenta que estábamos en la autovía y no había acera para seguir caminando, retrocedimos y fuimos por Charlesworth Reserve. Allí había una especie de polígono con varios restaurantes donde terminamos desayunando.

Y pusimos rumbo al aeropuerto con un Shuttle (costaba 35$, era tarifa plana). Finalizaba así nuestro maravilloso viaje después de haber estado casi un mes en lo que es sin duda uno de los países más bonitos del mundo. En el aeropuerto aún nos esperaba una grata sorpresa, cuando ya estábamos embarcando, el túnel que nos llevaba dentro del avión estaba totalmente adornado como si fuera un bosque más de Nueva Zelanda, incluso sonaban pájaros y hojas de los árboles movidas por el aire. Así nos despedía el país, con un último track.


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Comentarios

Comentarios:

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roger01 dice:
05/08/2014 10:34:21

menudo pedazo de viaje!

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