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Una escapada a Ibiza y Formentera

Una escapada a Ibiza y Formentera

Autor julsglobetrotter - Fecha de creación 20/08/2020

0. Preparativos

Este año 2020, año Covid, ha sido un año muy raro para todo el mundo. Ahora debería estar en Islandia pero nuestro vuelo fue cancelado y a mi marido le anularon las vacaciones para todo el año 2020. Así que como en casa no estábamos dispuestos a quedarnos, aprovechamos los días de libranza de Carlos, que acumula varios días seguidos cada 3 semanas y decidimos escaparnos a una isla con la que llevo años soñando.

Para organizar esta escapada, he contado con la ayuda de una compi de Instagram a la que pude conocer en Fitur 2020 y que es de Ibiza. Este año ha traído cosas feas pero también cosas bonitas. Ella me ha guíado con el itinerario, dándome su opinión como local, dándome tips que sólo los locales conocen y recomendándome rincones y lugares únicos. 

Lo primero que hicimos fue reservar el hotel con cancelación gratuita. El hotel elegido fue Hotel Orosol en Sant Antoni de Portmany. Este mismo hotel cuenta con un edificio de apartamentos justo en la calle de al lado, llamados Apartamentos Orosol II. El mismo hotel ofrece servicio de desayuno, piscina en un hotel a 350 metros (¡¡la verdad es que no tuvimos tiempo ni de asomarnos!!) y parking a 50 metros del hotel. 

Después, comenzamos a organizar el itinerario para 4 días y medio (eran pocos, lo sabemos, así que había que organizarlo todo muy bien). Íbamos del viernes 7 de agosto al miércoles 12 de agosto. Decidimos que de viernes a lunes nos quedaríamos por Ibiza y el martes haríamos una excursión a Formentera. El miércoles realmente era para volver a casa, ya que Carlos trabajaba por la tarde.

Lo siguiente que hicimos fue comprar el ferry Denia-Ibiza. ¿Por qué ferry? Porque las aerolíneas me deben dinero todavía de algunos viajes y estoy muy enfadada. Compramos el ferry como unos 5 días antes de viajar. ¿Por qué apurar tanto? Porque a ver quién se arriesga en tiempos de Covid. No quería que me cancelaran y me obligaran a viajar en otra época cuando realmente no podemos por incompatibilidad de horarios entre Carlos y yo. Además, así podríamos llevarnos nuestro propio coche y cargar con la nevera y la sombrilla, por ejemplo.

Las empresas que te llevan a Ibiza son TransmediterraneaBalearia. Transmediterránea hace el trayecto Valencia-Ibiza una vez al día. Balearia tiene más oferta y más puertos de salida desde la Comunidad Valenciana. Así que escogimos Balearia para viajar. 

Lo último que hicimos fue comprar el ferry de Ibiza a Formentera. Entramos en la página: https://www.visitformentera.com/ferry-formentera/tickets-horarios-ibiza-formentera.php y allí nos daban unos códigos descuento para utilizar en el ferry con las empresas Mediterránea Pitiusa y con TrasmapiBalearia Express  también te lleva a Formentera y hay una low cost: Aqua Bus que te lleva por un muy módico precio. ¿Mi consejo? No cojáis esa porque el barco es muy pequeñito, como una golondrina, y no os quiero ni contar lo que se va a mover en el agua. Hay un tramo en el que, con buena mar, el barco se mueve mucho mucho. Con mala mar, es horrible. Lo he vivido. Y eso que el barco era más o menos mediano. 

Las dos primeras empresas tienen oferta de ida y vuelta en el día con moto o coche incluido. Nosotros cogimos la oferta con Mediterránea Pitiusa porque el horario nos venía mejor, ya que salía más temprano del puerto de Ibiza. Nos costó 82€ el ferry para dos personas con vuelta abierta y un ciclomotor. Una vez en Formentera, puedes hacer un upgrade de la moto por 5€ más. Ah, si esto sucede, llevaos la tarjeta de crédito porque os la van a pedir. 

1. Día 1 (viernes): Valencia-Denia-Ibiza-Sant Antoni de Portmany-Cala Gracioneta

Bien tempranito nos levantamos y pusimos rumbo a Denia ya que nuestro ferry salía a las 7 de la mañana. Si llevas coche, tienes que estar 90 minutos antes. Nosotros apuramos un poco el sueño y llegamos a las 5:50. Aún así, nos tocó esperar un buen rato, pues antes de nosotros entraron todos los coches que iban a Mallorca. 

Nuestra experiencia en el ferry fue un poco chocante. Aunque el uso de mascarilla era obligatorio, allí hacían lo que les daba la gana. Una vasca se paseó por delante de mí sin la mascarilla varias veces, a menos de metro y medio de distancia. Que digo vasca porque la muchacha en cuestión lo era. Pero vamos, que no fue la única. Aquello me pareció un despropósito. 

En la zona de cafetería, que es donde compramos el asiento, hacía un frío que pelaba por el aire acondicionado. Esto es algo que no entiendo, la verdad. Creo que fue una forma de echarnos a todos a la zona de la piscina, donde había una pool party o algo similar, con el bar abierto vendiendo cervezas a tutiplén a las 9 de la mañana, la bachata y el merengue sonando y todo el mundo dándole al cuerpo alegría macarena. Así que como se estaba mejor arriba en la piscina que en la cafetería, allí nos quedamos viendo cómo todo el mundo se hartaba de cerveza. 

El ferry llegó puntual y salimos bastante rápido del barco. A las 12.30h ya estábamos haciendo el check in en el hotel. Solicitamos un early check in y tuvimos la suerte de poder entrar antes. Dejamos los trastos, fuimos al Mercadona (está bastante cerca) y comimos en el apartamento. Después de dormir un poco, pusimos rumbo a nuestra primera cala: Cala Gracioneta. Está a 5 minutos en coche de Sant Antoni. Cuando llegamos, el acceso estaba cortado por tener aforo completo. Aparcamos en la carretera que baja a Cala Gració y bajamos caminando a esta playa. Desde aquí se accede por las rocas a Cala Gracioneta. El acceso en las rocas también estaba cortado con una valla (se las saben todas estos ibicencos). Pero nos hicimos los suecos y pasamos. El chico de la valla no nos dijo nada y procedió a quitar la valla. Esta cala nos gustó muchísimo. La pena es que es pequeñita y se llena enseguida. Además, no entiendo cómo dejan fumar y beber dentro del agua. Es algo que me ha sorprendido en esta isla y deberían cuidarla más. 

Cala Gracioneta
Cala Gracioneta

Sobre las 18.30h, nos fuimos a duchar porque habíamos quedado con mi compi para ver el atardecer en Es Vedrà. La pena es que han puesto carteles informativos y ahora más gente sabe de la existencia del mirador adonde nos quería llevar ella. Así que nos fue imposible llegar. Pero vimos atardecer en un acantilado con vistas a una cala, con Es Vedrà a nuestras espaldas. Y fue precioso. 

Atardecer en zona Es Vedrà
Atardecer en zona Es Vedrà

Desde allí, fuimos a cenar a un lugar que me gustó bastante y que cocina carne a la brasa. Se llama Chimichurri. Pedimos solomillo todos y la verdad es que acertaron bastante el punto. Tienen solomillo de diversos tamaños. Yo pedí el de los niños jajaja, que ya me costó terminarlo y todo. Después de una buena cena, tocaba ir a dormir que al día siguente teníamos muchas cosas anotadas para ver. 

Chimichurri
Chimichurri

2. Día 2 (sábado): Mercado de las Dalias-Cala Boix-Sant Carles-Cala Xarraca-Cala Benirràs

Nos lo tomamos con calma esta mañana. Desayunamos tranquilamente y fuimos a una casa de comidas para llevar que había al lado del hotel para comprar la cena. La casa se llama Es Pollastre. Compramos unas carrilleras y ensalada de pasta por 7€. Así ya estábamos apañados.

Llegamos al Mercado de las Dalias a las 10.30h. Creo que no necesita presentación. Este mercado hippie es conocido por todos los españoles y justamente este año cumplía 65 años. La entrada es gratuita pero el parking es de pago: 2.5€. Dimos una vuelta y terminamos comprando algunas cositas. Sin embargo, debo decir que me decepcionó un poquito. Imaginaba este mercado tan famoso un poco más grande. El recinto es chiquitín y no vi gran oferta de cosas para comprar. Personalmente, considero que otros mercaditos medievales en España ofrecen cosas más interesantes. Por supuesto, eso no quita que me gustaran especialmente algunos puestos o tiendas. 

Las Dalias
Las Dalias

Dicen que es mejor acudir por la noche a este mercado ya que ofrece actuaciones en directo. La próxima vez que vaya, lo visitaré de noche y os lo contaré. Esta vez, me venía peor ir de noche. Así que dimos una vuelta por allí y pusimos rumbo a nuestro siguiente destino. Desde allí nos fuimos a Cala Boix. Realmente, íbamos a ir a Cala Sant Vicent pero el día empezó a ponerse muy negro y fuimos a esta, que estaba más cerca del mercado y del lugar donde queríamos comer. La cala es bonita pero deslució el día, ya que el agua estaba revuelta. Es la única playa de Ibiza con la arena negra. 

Cala Boix
Cala Boix

A la hora de comer, nos fuimos al famoso Bar Anita en Sant Carles. Nos anotaron en una lista y nos dejaron tomar unas cañas cerca de la barra, lugar que ya se convertiría en nuestro lugar de comida. Recomiendo ir pronto porque nosotros llegamos  a las 13.50h y había una cola tremenda. Este lugar tiene ensaladas, platos combinados y montaditos. El plato estrella es el de montaditos variados. Sólo con este plato ya se come perfectamente. El pan está riquísimo. También probamos la ensalada ibicenca, que tiene patata y olivas negras, el flaón de postre y las hierbas ibicencas. Todo nos costó unos 20€ por persona. Salimos del bar sobre las 15.45h y fuimos a dar una vuelta por este bonito pueblo... que realmente son dos calles. 

Ensalada ibicenca y montaditos variados  en Ca Anita
Ensalada ibicenca y montaditos variados en Bar Anita
Bar Anita, Sant Carles
Bar Anita, Sant Carles

Partimos hacia Cala Xarraca. Está debajo de un acantilado y había coches incluso arriba del todo, en la carretera. Decidimos arriesgarnos y bajar con el coche (y menos mal porque tela con la subida). Encontramos sitio para aparcar de casualidad abajo del todo y fuimos a buscar un sitio donde aposentarnos en la arena. Nos plantamos a la izquierda del bar, junto a un grupo numeroso de jóvenes españoles que estaban dándose a la bebida en el agua bajo el sol abrasador. Menudo cebollón habría pillado yo allí. No dejaron de beber en todo el tiempo que estuvimos  allí.

Cala Xarraca es muy bonita pero está muy llena. Allí podéis hacer snorkel en varios lugares y buscar un columpio que se ha hecho bastante famoso en Instagram. Si queréis nadar, hacer snorkel, descubrir todos los recovecos de la cala y llegar al columpio, vais a tener que dedicar mínimo 3 horas. Si además os apetece sentaros un ratito y secaros, hay que dedicarle más tiempo. Éste se nos pasó volando, todo hay que decirlo. Llegamos a una cala resguardada que había a la izquierda mientras hacíamos snorkel. Luego, subimos unas escaleras a la derecha y divisamos el famoso columpio, allá a lo lejos. Aunque Carlos juró que él nunca iría tan lejos para una simple foto de postureo, allí acabamos, yo de modelo y Carlos de fotógrafo, jajajaja. 

Cala Xarraca
Cala Xarraca

Cuando se hicieron las 18.30h, decidimos marcharnos  a Cala Benirràs. Dicen que esta cala se llena muchísimo. El motivo es que, a la hora del atardecer, suenan los tambores. En teoría, esto sucede los domingos. La semana anterior, unos chicos que conozco de instagram no pudieron pasar porque la policía les cortó el paso. Así que fuimos sin saber si podríamos pasar o no. Aparcamos fácilmente. Si me paro a pensarlo, es el lugar donde más fácilmente hemos aparcado. Fuimos a tomar algo a uno de los chiringuitos mientras caía un poco más el sol. Ojo al dato: dos colas y un magnum por 10€. 

Tengo que decir que en ninguno de los restaurantes o chiringuitos los camareros llevaban la mascarilla puesta o bien puesta. De hecho, donde nos tomamos las colas, había un cartel que anunciaba el uso obligatorio de la mascarilla y allí estaba la dueña detrás de la barra con su mascarilla quitada. Hay foto de prueba. Muy fuerte todo lo que hemos presenciado en Ibiza.

Cuando terminamos de tomarnos lo que habíamos pedido, nos fuimos hacia la playa. Planté mi mandala con toda mi cara en primera fila, saqué mi palo selfie con patas de trípode y nos hicimos un book Carlos y yo mientras caía el sol, jajaja. También aprovecharon los de mi alrededor para pedirme que les hiciera fotos. No sé por qué no les gustaba mis fotos a contraluz. Pero claro, si tienes el sol cayendo al mar detrás de ti, no sé bien qué esperas de la foto. 

Mientras veíamos el atardecer, empezaron a sonar los tambores. Y cada vez la playa estaba más vacía a nuestro alrededor. La gente empezó a agolparse en torno a los percusionistas. Nos acercamos con precaución a la zona de los tambores y alucinamos: gente bailando como loca, unos pegados a otros, sin mascarilla alguna para protegerse. Carlos se quedó más atrás pero yo me acerqué un poco más para grabar un vídeo, no de los incautos, sino del ambiente fascinante que se respiraba. Es una pena todo esto del Covid porque el ambiente que se crea mola mucho. Pero claro, así todo es un poco raro.

Cala Benirràs
Cala Benirràs

Nos dimos la vuelta y nos fuimos a casa. La cena nos esperaba en la terracita y estábamos muy cansados. Así que nos fuimos pronto a dormir. 

3. Día 3 (domingo): Ses Salines-Sant Antoni-Dalt Vila

Nos levantamos un poquito antes que el día anterior y nos fuimos hacia el sureste de la isla, al Parque Natural de Ses Salines, que cubre el territorio sureste de Ibiza y Formentera y es Patrimonio de la Humanidad por su posidonia, que hace que sus aguas sean únicas. Pagamos por entrar al parking 3.5€. Bien es cierto que si llegas pronto puedes aparcar fuera y gratis. Pero dentro tienes sombra y puedes acercarte al mar. Y oye, es que hace un calor que no veas. Así que lo pagamos bien a gusto. 

La playa es normalita y el agua es espectacular. Pero a nosotros nos dijeron que no nos quedáramos allí y eso hicimos. Anduvimos y anduvimos hasta una zona de roca con unas antiguas ruinas. No había prácticamente nadie. Nos gustó un lugar en particular, donde sólo había una chica haciendo nudismo. A nosotros eso no nos importa, la verdad. Pero en eso llegaron unos críos de 18-20 años y empezaron a mirar a la chica. Llegó otro amigo de un barco y les dijo a los demás que se fueran. A mí no me gustó la mirada que le echaba  a la chica. Pero como vi que él le dio conversación y ella se la devolvió, nos fuimos buscando otro rincón. Al rato, volvimos a pasar por allí y el chico ya estaba sentadito al lado de la mujer (porque la mujer tendría ya unos 50 años) y desnudito también. Pues nada, pasamos en silencio y sin molestar. 

Descubrimos otro rinconcito acogedor y vacío, con un espacio mínimo para clavar la sombrilla, y allí que la plantamos. La zona tenía también restos de antiguas ruinas y un agua clara y transparente. Se veían todos los peces. Yo hice algo de snorkel y fue el lugar donde más especies diferentes de peces vi. Así que me gustó muchísimo. Después de unos baños, unas fotos y tomar un poco el sol, nos fuimos dejando la cala llena de gente. 

Ses Salines
Ses Salines

Volvimos por la zona de la playa, que estaba atestada de gente. Era imposible pasar entre las toallas porque estaban todas juntas. No vamos a hablar de la inexistente distancia de seguridad. Así que tuvimos que meternos en el agua para avanzar y salir. Un poco fuerte, ¿no? Llegamos adonde habíamos aparcado y nos fuimos dirección Sant Antoni porque habíamos reservado en Es Nàutic, un lugar que tiene fama por cocinar uno de los mejores bullits de peix de la isla. Y la fama tiene un precio, no digo más. 

Después de llamar para retrasar la reserva y darnos una ducha megarrápida, nos fuimos al restaurante, que realmente está a 8 minutos del apartamento. Pedimos unas croquetas de entrante y no dijimos que no al pan i allioli (mal hecho). Después de tomarnos esto, nos trajeron una bandeja con diverso pescado de roca con una salsa de allioli. El pescado estaba riquísimo, pero le dije a Carlos que no se emocionara comiendo, que faltaba el arroz. Y no me creyó. Me dijo que era imposible que con esa bandeja sacaran luego arroz. Y vaya si lo sacaron. Porque el bullit de peix, el plato típico ibicenco por excelencia, consiste en comerse primero el pescado con el que se ha hecho el caldo y luego el arroz donde se ha hervido el caldo. Así que pedazo paella nos sacaron. 

Bullit de peix: 1ª parte (pescado de roca)
Bullit de peix: 1ª parte (pescado de roca)
Bullit de peix: 2ª parte (arroz)
Bullit de peix: 2ª parte (arroz)

Pedimos un tupper para llevarnos a casa los restos, un sorbete de limón para rebajar y unas hierbas ibicencas. Todo eso y el vino y el agua de la comida nos costó 125€. Y diréis: ¡qué caro! Pues no, el precio del bullit ronda los 34-37€ por persona en toda la isla. Así que eso + croquetas + pan y servicio + vino + agua + café + hierbas ibicencas dieron el resultado que dieron. Lo pagamos bien a gusto. No nos habíamos ido a Islandia y no nos estábamos gastando tanto en comer. De hecho, teníamos comida en la nevera para cenar y comer al día siguiente. Así que tan contentos. 

Nos fuimos pensando en la siestecita que nos íbamos a pegar y entonces recordé que no habíamos cogido el tupper con el arroz. ¡Nooooo! Pues nada, como yo ando más rápido que Carlos, me fui bien rapidito a recuperarlo. Hasta unos chicos con los que me crucé dos veces dijeron: joder, esa, cómo corre. XD Ahora sí estábamos ya preparados para la siesta. 

Sobre las 17.30h, nos fuimos a Ibiza. Pasamos antes por el Decathlon para mirar unas zapatillas. Luego aparcamos en la Pz Reina Sofía en un parking de zona azul. Los domingos, la zona azul es gratis y a esas horas estaba vacía toda Ibiza. Así que fue perfecto. Dimos una vuelta por el casco antiguo, Dalt Vila. Publicaré en breve la ruta que hicimos. Y llegamos justo para el atardecer al Baluarte de Santa Lucía. Tengo que decir que hizo mucha mucha calor toda la tarde. La humedad es inconcebible. Ya sé que los valencianos estamos acostumbrados a la humedad, pero esta me recordó a la de Shanghai o la de Bangkok. Lo mejor es visitar Dalt Vila en otoño o primavera. Ahí lo dejo. 

Dalt Vila
Dalt Vila

Después de dar un par de vueltas más por el Barrio de la Marina y escandalizarnos por el no uso de mascarilla en hostelería o por los visitantes, nos fuimos a cenar a Sant Antoni, a nuestra terracita y de lo más tranquilos.  Cuando acabamos, bajamos a dar una vuelta por la zona del Café del MarCafé Mambo. Yo no sé cómo sería el año pasado, pero estaba todo vacío. No había nadie. Parece que este año no están trayendo a los DJs que suelen venir otros años. Seguimos caminando por el paseo marítimo hasta llegar a Golden Buddha, que tiene una terraza preciosa . Allí nos tomamos un gintonic de Hendricks y un mojito de mango a precios más que razonables. Nos costó 14€. Puedo aseguraros que en Valencia es más caro. Nos avisaron también que aquí los cocktails y gintonics eran más baratos que en Café del Mar. Así que gracias a nuestros amigos que visitaron la isla una semana antes que nosotros. ;)

Así lucía Café del Mar
Así lucía Café del Mar
Golden Budha
Golden Budha

4. Día 4 (lunes): Cala Salada-Cala Saladeta-Sant Antoni-Platges del Comte-Cala d´Hort

Este día decidimos madrugar porque nos avisaron que el parking de Cala Salada y Saladeta se llenaba enseguida. Y menos mal que lo hicimos. Aparcamos en Cala Salada (Cala Saladeta no tiene parking como tal porque está más aislada, aunque podéis aparcar a pie de carretera en Cala Salada, junto a las escaleras de subida a Cala Saladeta. Cruzamos toda la Cala Salada e iniciamos el ascenso a Cala Saladeta (por la derecha). Cuidado con la bajada (después del ascenso, hay una bajada un tanto empinadilla). A las 9.30h, teníamos nuestra sombrilla plantada casi en primera línea de playa. Y os digo que ¡¡había gente volviendo ya!! 

Cala Saladeta
Cala Saladeta

La cala es sencillamente preciosa, apacible, tranquila... No sé qué tiene que te hace sentir en una paz inmensa. Poco a poco se fue llenando de gente. Pero aún así, se respiraba paz... hasta que llegaron los italianos a plantar su toalla en el hueco de la distancia de seguridad. Y esto ya no me gustó tanto, ni a mí ni a los que estábamos allí. En fin. Hay que vivir con gente así. Cuando nos cansamos, recogimos y nos fuimos a casa a comer nuestras "sobras", jejeje. Y con esto dejamos ya la nevera vacía. 

Os diré que cuando bajamos la montaña de acceso a la cala, habían colocado un punto de acceso con una valla. Resulta que había aforo limitado (aunque a mí no me contabilizaron al subir, no sé cómo lo habrán hecho) y una cola de varios y varios metros de longitud bajo el pleno sol. Cuando llegamos al parking, éste estaba llenísimo y había cola también para entrar aquí. Increíble. A quien madruga, Dios le ayuda. 

Antes de ir a casa, pasamos por Santa Gertrudis, un encantador pueblo del interior muy pequeñito que se ve en muy poco tiempo. Los pueblos del interior son bonitos, pero tienen dos o tres calles. Este es famoso, concretamente, porque aquí se encuentra el bar con los bocatas más famosos de la isla. Era el lugar donde íbamos a comer este día, pero teníamos que vaciar la nevera y no nos gusta tirar comida. Cuando terminamos, nos fuimos para el apartamento.

Santa Gertrudis
Santa Gertrudis

Después de comer, reposamos un poco y fuimos a Platges de Comte. Nos habían hablado muy bien de esta zona e incluso nos dieron un tip para encontrar menos gente. Pero estaba todo lleno, lleno y con gente bebiendo y fumando en el agua, en la arena, en todas partes. A mí este ambiente es que no me gusta nada. Me gustaba más el ambiente tranquilo de Cala Saladeta, donde sí me habría quedado todo el día tan tranquila. 

Platges de Comte
Platges de Comte

Empezó a vaciarse poco a poco la zona de arena y hubo un momento que hasta estábamos casi solos en el agua (en un radio de 2 metros cuadrados). Pero a mí esta playa me agobió mucho y nos fuimos. Llegamos al apartamento, nos duchamos y reservamos para cenar en un sitio cercano al hotel de comida fusión thai. Se llama Es Verro. Nos lo había recomendado mi compi de Ibiza y el día anterior, cuando pasamos de camino a Café del Mar, nos encantó su terraza. Incluso había música en directo y todo (claro que era sábado).Cuidado que si no reserváis, no cenáis.

Pedimos unas croquetas de gambas al ajillo (espectaculares), unos huevos rotos con gambas y gulas y empanadillas de pollo. De postre, tomamos flan de coco. Me hizo gracia porque cuando pedimos la carta de postre, nos trajeron la bandeja con todos los postres directamente para que escogiéramos el que más nos gustara. Todo eso, el vino, el café y las hierbas ibicencas nos costó 55€. La verdad es que la terraza es muy tranquila y bonita. Cenamos muy a gusto. Y con eso nos fuimos a dormir, que al día siguiente teníamos una excursión muy muy esperada: ¡¡nos íbamos a Formentera!!

5. Día 5 (martes): Formentera

Teníamos el ferry para las 8.30h y había que estar 15 minutos antes. Así que salimos de Sant Antoni a las 7.30 porque había que aparcar y buscar exactamente la terminal de ferries. Aparcamos en un sitio que nos dijeron cerca de Decathlon e Ikea, en el polígono industrial. A esas horas (7.30h) no tendréis mucho problema para aparcar en las calles del polígono aunque también hay parking. Hay un parking de pago enfrete de la terminal.

El edificio desde donde salen todos los ferries a Formentera está muy cerca del club náutico, a tan sólo unos metros de distancia. Veréis en el edificio unas letras grandes: EM o Estación Marítima, según de donde vengáis. Si ya tenéis sacado vuestro billete, podéis esperar fuera en los banquitos. Si no, podéis sacarlo allí directamente. Nosotros dejamos la vuelta abierta y nos dijo la chica que, para volver, con hacer la cola y entrar en el barco que queríamos directamente era suficiente. No había que canjear nada. 

Esto es todo lo que llevábamos para pasar el día: una mochila (más cómoda que el bolso) con los escarpines, los tubos, la crema solar y una botella de agua con enfriador; una bolsa para colgar en la espalda con la mandala y una pequeña toalla por si precisábamos secarnos la cara; una pequeña nevera; la sombrilla. Una amiga mía que visita todos los años Formentera fue la que me recomendó llevar sombrilla. Aunque íbamos a ir en moto, llevarla colgada fue fácil y le agradezco infinitamente el consejo. 

Montamos en el barco. El día había salido nublado y el mar estaba un poco movida. De normal, hay un tramo en que el mar se mueve bastante, así que imaginaros con mala mar. Yo llegué bastante estropeada a Formentera y el trayecto se me hizo eterno. Parece que varias personas tuvieron que pedir bolsa para vomitar y que uno de los empleados pasó varias veces por mi lado para preguntar cómo estaba. Pues chicos, yo ni me enteré. Imaginaos cómo iba: plenamente concentrada para no echar el desayuno. Consejo: siempre tomad biodramina... por si acaso.

Llegamos a las 8.55h a Formentera y el día seguía nublado. Según la app del tiempo, iba a caer tormenta y a llover varias horas. De hecho, decía que dejaría de llover justo a la hora que habíamos quedado en volver para Ibiza... Encontramos la caseta de Formotor, que era quienes nos alquilaba la moto y ellos nos mandaron un poco más adelante, a la zona de recogida. Allí tramitamos el upgrade por 5€ más y, al no llevar tarjeta de crédito para bloquear el depósito, nos ofrecieron pagar un seguro extra por 4€. Decidimos hacerlo porque la otra opción era que me bloquearan 280€ en la tarjeta de débito. Y estoy segura de que nos lo iban a devolver, pero ya tenías que entrar en la oficina a pedir que te lo desbloquearan y queríamos hacer una devolución rápida. Segundo consejo: llevad tarjeta de crédito. 

Manejarse por la isla es muy fácil. Sólo hay una carretera que cruza la isla: PM-820 y varias perpendiculares que te indican perfectamente adónde te llevan: ponen el nombre del hotel / restaurante / cala adonde se dirigen. Así que nada, íbamos un poco alerta los dos para no pasarnos y ya está. El primer sitio al que fuimos fue Ses Illetes. El camino es muy bonito, con todas las salinas rosáceas. Pagamos la tasa de entrada al Parque natural (6€) y aparcamos al final del todo.

Echamos un ojo a la zona y, para lo temprano que era, lo vimos todo bastante llenito. Así que después de pasear un poco por allí, subir la montaña y despeinarnos por el viento que hacía, decidimos ponernos al final de la zona de chiringuitos, donde está el chiringuito Ses Illetes. Mucha gente se pone enfrente de la Illa des Forn, a la que se puede llegar perfectamente caminando. Es allí donde está el chiringuito Juan y Andrea. Nos alegramos de no ponernos allí, y eso que nos lo recomendaron, pero no cabía ni un alfiler. Y a mí eso no me gusta. Algún día volveremos y disfrutaremos de la zona, estoy segura. 

Ses Illetes
Ses Illetes

Nos cobijamos bajo las dunas porque tela marinera con el viento que hacía. El agua no estaba tan clara como aparece en las fotos de instagram debido a que no había sol. Una pena. Espero poder remediarlo pronto. Y estaba un poco fresquita. Aún así, el color del agua es increíble. No te hace falta ir al Caribe y yo he estado en el Caribe. Allí tienes un paraíso muy similar. Cuando dieron las 12.30h, nos fuimos hacia Sant Francesc porque me habían recomendado un sitio allí para comer. La isla tiene varios sitios baratos para comer y allí había varios juntos. Yo había llamado previamente a un restaurante que me recomendaron: S'Abeurada y me dijeron que si llegábamos a las 13h, no habría problema para comer. 

Llegamos fácilmente aunque reconozco que nos tocó sacar el móvil una vez. Pero fue por asegurar, ya que estábamos en la misma calle. Mucho no me había equivocado, jeje. Enseguida nos sentaron para comer. Tienen un menú del día por 12.50€ más bebida. En el bar de al lado tienen uno de 15€ también. La comida no era excelente pero la relación calidad-precio me pareció magnífica. Me pedí para llevar lo que me sobró y tan contenta. Nos costó 15€ por persona con bebida incluída. Allí fue donde nos encontramos a Jorge Fernández, el simpático presentador de La Ruleta de la Fortuna y al que parece que el tiempo no ha tratado muy bien (lo siento, Jorge, si lees esto). 

Nada más comer, me dirigí a la farmacia del pueblo para comprar biodramina. Y es que aún seguía mareada y no estaba disfrutando plenamente del día porque no hacía más que pensar en la vuelta. Pagué y nos fuimos hacia otra playa que tenía muchas ganas de ver: Es Caló des Mort. Llegamos a un desvío que ponía: carretera cortada por obras. Ya me lo habían advertido. Otra carretera que también cortan en verano es la que va al Faro Cabo de Barbaria: tienes que caminar 2.5 kms de ida y otros tantos de vuelta. Este faro es famoso por la película "Lucía y el Sexo". Va a ser que con el calor que hacía no íbamos a darnos esa caminata. 

Sin embargo, cuando llegamos al desvío, vimos coches y motos metiéndose por allí. Así que les seguimos. Llegamos hasta el chiringuito  Bartolo y les preguntamos cómo acceder a la Cala. Nos indicaron amablemente el camino y allá que fuimos caminando. Está a no más de 3-4 minutos. De hecho, se veía desde allí. Es más fácil subir e ir por arriba que por abajo, ya que por arriba terminas llegando a unas escaleras empinadas con una cuerda para bajar. Si vas por las rocas al lado del mar, llegará un momento en que tendrás que ir escalando. Así que es más seguro terminar en las escaleras empinadas y resbaladizas con cuerda (XD). 

La playa es minúscula, el agua clarísima y el entorno espectacular. Dejamos las cosas en una barca donde un hippy estaba haciendo mojitos para venderlos a 5€. Y nos metimos en el agua, ese agua fascinante y llena de peces donde no te hacía falta ni el tubo porque era como verlos por la pantalla de la tele. Simplemente me encantó este lugar. ¿Qué puedo decir? No me habría ido de allí nunca. 

Es Caló des Mort
Es Caló des Mort

Cuando estimamos conveniente, recogimos y fuimos a la zona de playa, donde estaba el Chiringuito Bartolo. Por cierto, este chiringuito tiene un encanto especial. Su decoración es muy chula. No sé cómo estará la comida ni cómo serán los precios, pero para tomarse algo, me gusta. Nos dimos un último chapuzón porque de caminar de la cala a la playa ya sudamos a chorro y eso que la caminata era sencilla y casi plana (casi plana porque íbamos cuesta abajo). 

Después de secarnos un poco, pusimos rumbo al puerto. Queríamos coger el ferry de las 18.05h porque queríamos llegar a Sant Antoni no más tarde de las 19.30h. Teníamos que recoger todas nuestras cosas y me apetecía ver el atardecer en el Café del Mar. Así que devolvimos la moto prácticamente sin haber consumido gasolina y no nos obligaron a llenarla. Y nos montamos en el ferry no sin antes proveer a mi cuerpo con una biodramina. 

El viaje de vuelta fue mucho más tranquilo que el de ida aunque también se movió. Sin embargo, el vaivén era más llevadero que el de la mañana. Llegamos a Ibiza, recogimos nuestro coche y nos fuimos a Sant Antoni. El día estaba nubladillo y mis esperanzas de ver el atardecer se consumían por momentos. Finalmente, intentamos ver el atardecer en la zona de la Bahía de Sant Antoni, al lado del local Kumharas. Pero entre que llegamos justos y que estaba nubladísimo, no vimos nada de nada. Lo que sí divisamos enfrente nuestro es el Café del Mar y la zona de Golden Buddha. 

Esa noche, cenamos con mi compi ibicenca y su bonita familia. Nos invitaron a cenar en Restaurante Ca n'Esmeralda, también en la zona de la bahía. La comida estaba muy buena. Tiene bastante oferta de picoteo, aunque las raciones no son muy abundantes en general. Más bien depende de lo que pidas. Después de cenar, nos despedimos con pena. Nuestras minivacaciones llegaban a su fin y tardaríamos un tiempo en volver a vernos. 

6. Día 6 (miércoles): Sant Antoni-Ibiza-Denia-Valencia

No madrugamos excesivamente este día porque, afortunadamente, teníamos todo preparado y el ferry salía a las 11h de Ibiza. No obstante, mi recomendación es que no lleguéis con mucha antelación, ya que el ferry viene de Mallorca y estaréis esperando tontamente bajo el sol. Y total, os tocará dejar el coche arriba en la rampa y saldréis los últimos. No sé por qué Carlos tenía prisa por ser puntual esta vez si a la ida le había dado igual. Y allí estábamos. 

Salimos de Sant Antoni a las 9h, después de haber hecho el check out. Y llegamos muy puntuales al puerto, sobre las 9.30h. Unos 20 minutos antes de las 11h, comenzamos a entrar los coches. Nos tocó, como dije, dejarlo en la rampa. El barco era minúsculo. Su nombre es Cecilia Payne. Los asientos de la cafetería eran mucho más cómodos que los del barco de ida. Pero no había por donde pasear afuera. Sólo teníamos la cafetería y unos asientos. Y ya. Ahí terminaba el barco. Y claro, estábamos esperando ver otra pool party como la de la ida... 

Respecto a la limpieza, debo decir que dejaba un poco que desear y lo he hecho constar en mi valoración de Balearia. Los aseos daban asco: sucios, cadenas que no funcionaban, sin papel, sin gel... Terrible. Además, la gente se quitaba la mascarilla porque sí. Y no hacían caso a la tripulación cuando pasaban y les pedían que se las pusieran. La eterna lucha.

Llegamos media hora tarde a Denia y estábamos preocupados porque Carlos trabajaba despues de comer. Y no conseguimos llegar a casa hasta las 15.30h porque fuimos casi los últimos en bajar del barco con el coche. Pero bueno, llegamos a tiempo, que es lo importante.

7. Conclusiones y presupuesto

Pues nada, así terminó nuestra corta pero intensa visita a Ibiza y Formentera, dos islas que me han enamorado. Me han enamorado tanto, que pronto veré a una de ellas de nuevo si la situación lo permite. 

Respecto al presupuesto, os daré un aproximado. Recordad que hemos ido en pleno Agosto, en una de las semanas centrales que es cuando más caro está todo. Esto es todo lo que hemos tenido en cuenta:

  • Ferry i/v con coche incluído: 400€
  • Hotel para 5 noches con tasa turística incluída: 605€
  • Gasolina: 30€ (Ibiza es muy pequeño e incluímos aquí el trayecto Valencia-Denia)
  • Ferry a Formentera con moto incluída: 80 € + 10€ de upgrade
  • Comidas, snacks y cocktails: 384€ (el bullit de peix en Es Nàutic fue un capricho absoluto). Nos sale una media de 19€/persona cada comida. En total, hicimos 10 comidas. 
  • Parkings: 5.50€
  • Imán: 2.50€

Total para dos personas: 1517€ (para ser Ibiza y Formentera, en temporada alta, no está mal). Lo pagamos bien a gusto ya que Islandia nos habría dejando la cuenta más vacía. 

Recomendamos alojarse en un apartamento. El motivo es que disponéis de cocina y, sobretodo, de nevera para poder mantener alimentos o pastillas para la nevera. Además, os permite hacer alguna comida allí y ahorrar un poco y desayunar como en casa (yo me llevé mi papayón para desayunar y fui muy feliz :) )

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