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Bruselas, Brujas y Gante

Bruselas, Brujas y Gante
Autor ToniEscuder - Fecha de creación

Fuimos a celebrar el fin de año de 2008 a Bélgica. Volamos con Ryanair desde Valencia hasta el pequeño aeropuerto de Charleroi. De ahí tomamos un autobús para llegar a Bruselas, la capital, que tardó alrededor de 45 minutos. El lugar donde nos dejó el bus fue en la Estación Central de trenes.

Nos dirigimos en metro a Auberge de Jeunesse Génération Europe, un albergue de habitaciones grandes con cuarto de baño privado que nos salió a buen precio. El desayuno estaba incluido y el trato recibido fue correcto. La única pega era ubicación, pero al menos teníamos el metro cerca.

Era ya media tarde y nos decidimos por ir a conocer el centro de Bruselas para ver los puntos más importantes. Pasamos por el Teatro Real de la Moneda, una de las casas de ópera más grande de Europa. De ahí nos dirigimos a la bellísima Grand Place, pero por el camino nos encontramos con uno de esos monumentos más peculiares de la ciudad: el Jeanneke Pis. Es una pequeña fuente de una niña meando que se encuentra en la calle Impasse de la Fidélité. Vamos, lo que viene siendo la versión femenina del gran símbolo de la ciudad: el Manneken Pis.

Una vez en la Grand Place impresiona ver la belleza de la plaza con los edificios de estilo gótico que la rodean. Entre ellos está el Ayuntamiento y la Casa del Rey que están encarados. En 1695 el ejercito destruyó la mayoría de los edificios y tuvieron que ser reconstruidos a excepción del Ayuntamiento. La plaza forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1998 y en verano es adornada con un manto de flores.

Ayuntamiento en la Grand Place
Ayuntamiento en la Grand Place

A la izquierda del Ayuntamiento se encuentra la escultura de Everhard 't Serclaes. Everhard está considerado un héroe al defender la ciudad de Bruselas ante la invasión de Bravante. El monumento está totalmente reluciente debido a que todo el mundo lo toca porque se dice que trae buena suerte. Sea cierto o no, nosotros también lo tocamos por si las moscas.

Finalmente llegamos al símbolo de la ciudad, la pequeña fuente del Manneken Pis. Una pequeña fuente bastante graciosa de un niño de unos 50 centímetros meando. Hay muchas leyendas entorno a él, una de las más famosas cuenta que las tropas del pequeño duque Lovaina de 2 años de edad se dirigían a la batalla contra los Berthout, las tropas decidieron decidieron meter al pequeño en una cesta y colgarlo de un árbol para que desde allí orinara sobre las tropas enemigas que terminaron perdiendo la batalla. El niño de la fuente suele ser disfrazado muy a menudo. Tiene alrededor de 800 disfraces y se encuentran expuestos en la Casa del Rey.

Manneken Pis
Manneken Pis

Con esto dábamos por finalizado nuestro primer día en Bruselas. Pero antes de irnos al albergue tomamos los productos más típicos del país: un gofre de chocolate buenísimo y unas buenas cervezas. Y es que, si hay algo realmente bueno en Bélgica, es el chocolate y la cerveza.

Nuestro segundo día nos fuimos a Brujas en tren para pasar el fin de año. Desde la estación de trenes de Bruselas parten con bastante frecuencia con destino a Brujas y con parada en Gante, ciudad que vimos al día siguiente. En total es una hora aproximada de trayecto. Brujas es una pequeña ciudad realmente bonita y encantadora.

El albergue donde nos alojamos fue Charlie Rockets. Tiene un ambiente muy juvenil, con buena decoración y bar perfecto para tomar unas copas. La parte negativa es que los baños son compartidos y estaban bastante sucios.

El recorrido que hicimos por Brujas empezó en la Plaza Burg, la segunda plaza más importante de la ciudad y donde se encuentra el impresionante Ayuntamiento de estilo gótico. Una pequeña puerta da a la parte trasera del Ayuntamiento y a uno de los canales más importantes de la ciudad. 31 de diciembre y, ¿cómo estaban los canales de Brujas? Totalmente congelados. Me impresionó y os podéis hacer una pequeña idea del frío y humedad que hacía.

Plaza Burg
Plaza Burg

Seguimos el canal y hasta llegar a la pequeñita Plaza de los Curtidores, el lugar donde antes vendían el pescado. En mitad de la plaza hay una columna con dos leones que sujetan el escudo de los curtidores. Continuamos recorriendo el canal y llegamos al lugar más fotografiado de Brujas: el Muelle del Rosario (Rozenhoedkaai). El paisaje está compuesto por casas medievales, puentes de madera que cruzan el canal, un bonito sauce llorón que adornan con luces en navidad y, al fondo, la Torre Belfry. Si te vas de Brujas sin haberte hecho una fotografía aquí, es como si no hubieras estado en Brujas.

Muelle del Rosario
Muelle del Rosario

Continuamos nuestra ruta. Era el turno de conocer la plaza más famosa de la ciudad: la Plaza Markt. Sin duda, una plaza preciosa y amplia que, al estar en fechas navideñas, tenía en medio una pista de patinaje sobre hielo. En esta plaza está la Torre Belfry, un campanario medieval con forma octogonal. En este punto fue cuando decidimos comer en un restaurante que estaba en la misma plaza. Los precios no eran caros para estar en el centro neurálgico de Brujas.

Plaza Markt
Plaza Markt

A la tarde fuimos a ver un museo de hielo que estaba por unos días en la ciudad: Ice Magic. Fue bastante curioso de ver. Las figuras y las luces creaban una atmósfera muy peculiar; incluso el bar del museo estaba hecho con hielo. Eso sí,  mucho frío. Nada más salir nos tomamos un chocolate bien caliente.

Llegaba la noche y la celebración de fin de año. Tras intentar cenar en un restaurante en condiciones, terminamos en un Pizza Hutt. Es lo que tiene no haber realizado ninguna reserva para nochevieja. Fuimos a la Plaza t'Zand, el lugar donde se celebraba el fin de año por todo lo lato. Después de la cuenta atrás para despedir el 2008, empezaron los castillos artificiales y la música. Finalmente, terminamos en los pubs que se encuentran en la Plaza Markt.

Al día siguiente dimos una última vuelta por la ciudad. Paseamos por el Museo Gruuthuse; entramos dentro de la Iglesia de Nuestra Señora donde se encuentra la Madonna with Child de Miguel Angel; vimos por fuera el Hospital San-Juan, uno de los hospitales más antiguos de Europa y convertido en un museo; paseamos tranquilamente por la zona del Beguinage donde se encuentra el hermoso Minnewater, Lago del amor en castellano; y terminamos en el silencioso y tranquilo Beaterio del Príncipe de la Viña.

Museo Gruuthuse
Museo Gruuthuse

Con todo esto dimos por finalizada nuestra visita a Brujas y pusimos rumbo a Gante a media tarde en tren.

En Gante nos alojamos en Albergue "de Draecke". Tenía habitaciones grandes y baños privados. Bastante limpio y con buen trato.

Gante es también preciosa y rivaliza con Brujas en ser la ciudad más bonita de Bélgica. Aunque cuenta con un aliciente extra, su ambiente universitario. Su casco antiguo, por el que también hay un entramado de canales, hay un gran número de edificios históricos. Al ser día de año nuevo, casi todo se encontraba cerrado. Después de dejar las maletas en el albergue, realizamos un paseo nocturno pasando por: el Castillo de Gravensteen; la plaza Korenmarkt, la plaza principal de la ciudad; la Iglesia de San Nicolás, templo gótico del siglo XIII; el Stadhuis, ayuntamiento de Gante; el campanario de la Torre Belfort, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999; la Catedral de San Bavón y St Annakerk; y, finalmente, el puente e Iglesia de San Miguel. Un recorrido bastante completo donde vimos prácticamente lo más importante de la ciudad. La pena fue que lo hicimos de noche y no había un alma en la calle por ser las fechas que eran.

Gante
Gante

Al día siguiente, fuimos a visitar el Castillo de Gravensteen, el antiguo lugar de residencia de los condes de Flandes y que posteriormente fue usada como prisión. Hoy en día es un museo donde se expone toda clase de instrumentos de tortura. Desde la azotea del castillo hay unas vistas muy bonitas de la ciudad de Gante.

Castillo de Gravensteen
Castillo de Gravensteen

Tomamos el tren para volver a Bruselas. Esta vez nos hospedamos en un hotel que se encuentra cerca del Edificio Berlaymont, sede de la Comisión Europea. Nos dirigíamos hacia el Arco del Triunfo del Cincuentenario mientras paseábamos tranquilamente por la Rue de Loi-Wetstraat, una de las avenidas más modernas de la ciudad. Paramos para comer y en ese momento comenzaron a caer pequeños copos de nieve que no terminaron de cuajar.

Por la tarde intentamos ver la casa-museo de Victor Horta, un famoso arquitecto belga que fue pionero en el modernismo. Esta casa-museo, junto a las otras 3 casas de Victor Horta, pertenece al Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Al llegar la gigantesca cola que había para entrar nos echó para atrás y decidimos poner rumbo al Atomium.

El Atomium es uno de los mayores reclamos turísticos de la ciudad. Fue construido para la Expo de Bruselas de 1958 y representa un átomo de hierro. Es impresionante. Además, en la zona se conserva alguno de los pabellones originales de la Expo. Intentamos visitar su interior, pero llegamos demasiado tarde. El último turno del día acababa de entrar. De todas maneras, según he podido leer, dicen que no vale mucho la pena. De alguna manera me tenía que consolar.

Atomium
Atomium

Por la noche fuimos a la Grand Place para despedir Bélgica entre cervezas. Camino hacia el metro para volver al Hotel pasamos por  "La Plaza de España", un sitio bastante feo con olor a meado pero que nos sorprendió por su nombre y por la figura del Quijote y Sancho Panza que había. También pasamos por la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, de estilo gótico y que es la principal iglesia católica de Bélgica.

Con todo esto despedíamos este bonito país, pero todavía nos quedaba una sorpresa. Al día siguiente había bastante niebla y como Ryanair es especialista en volar en aeropuertos secundarios, resulta que en el de Charleroi no dispone de sistemas antiniebla. Todos los vuelos fueron cancelados. Los precios del avión desde el aeropuerto de Bruselas a España se dispararon por las cancelaciones de Charleroi, por lo que nos tuvimos que buscar otra vía de regreso. Nuestra idea principal era llegar en tren vía París. Pero, finalmente, y tras ver que era una idea un tanto a lo loco, decidimos ir en tren hasta París y reservar un avión París-Valencia para el día siguiente. Al menos sirvió para poder ver la Plaza del Trocadero, la Torre Eiffel, el Museo del Louvre (gratuito a ser primer domingo del mes), el Arco del Triunfo, el Obelisco de Luxor y la Catedral de Notre Dame. Todo esto fue posible en solo medio día gracias a que una de nuestras compañeras había estado de erasmus en esta ciudad y se la conocía al dedillo. Íbamos a tiro hecho. 

En definitiva, un viaje que nunca olvidaré, tanto por la belleza de Bélgica como por la sorpresa final.


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