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Berlín, una ciudad llena de historia

Berlín, una ciudad llena de historia

Autor ToniEscuder - Fecha de creación 06/12/2012

En agosto de 2012 pisamos por primera vez tierras alemanas. La ciudad que elegimos como destino fue Berlín, la capital del país. Tras aterrizar en el pequeño aeropuerto de Tegel decidimos coger un taxi que nos llevara a nuestro hotel. Lo primero que destaca es que todos los taxis son mercedes y podéis estar seguros que nadie intentará estafaros, el precio fue alrededor de unos 15€ el Hotel Berlin Berlin (lo recomiendo), situado en Lützowplatz (a unos 20 minutos andando de Sony Center).

Sobre las 5 de la tarde decidimos dar la primera vuelta a la ciudad. Nos dirigimos hacia el parque Tiergarten, es el pulmón de la ciudad con 210 hectáreas y comunica con la puerta de Brandeburgo. Dentro del parque podemos encontrarnos se encuentra la Columna de la Victoria, el monumento conmemorativo soviético, el Jardín Zoológico (es el zoo con el mayor número de especies del mundo), el Palacio de Bellevue, el monumento nacional a Bismarck, la impresionante Casa de las Culturas del Mundo y un sin fín de cosas más. Fuimos a ver la Columna de la Victoria que está situada sobre una rotonda. Construida en 1874 y con 69 metros de altura, es el símbolo de la victoria de Prusia frente Dinamarca, Austria y Francia. De ahí recibe el nombre de Columna de la Victoria. Si queremos acceder a ella deberemos de pasar por unos pasillos subterráneos. Tras una visita rápida y sin pararnos a subir, nos dirigimos hacia la famosa Puerta de Brandeburgo, símbolo de la ciudad berlinesa.

La puerta fue inaugurada en 1791 bajo el reinado de Federico Guillermo II de Prusia y era una de las 18 puertas que daba entrada a la ciudad. Está coronada por una cuadriga que representa a la Diosa Victoria tirando de un carro de cuatro caballos. Esta pieza no es la original pues quedó destruida en la Segunda Guerra Mundial. Consta de cinco entradas de las que los miembros de la realeza eran únicos que podían pasar por ellas. Durante el periodo del famoso del muro de Berlín, la puerta quedó en terreno de nadie sin que ninguna persona pudiera acceder a ella.

Impresiona a simple vista. Tras ella se encuentra Pariser Platz, una plaza donde podremos encontrarnos cualquier tipo de cosa, desde manifestaciones hasta a artistas callejeros. Desde ese punto nace la avenida más importante de la ciudad que nos comunicará con la famosa isla de los museos.

Posteriormente, visitamos uno de los monumentos más curiosos que haya visto hasta la fecha. Se trata del monumento al Holocausto cuyo nombre original era Monumento a los judíos de Europa asesinados, inaugurado en 2005. No deja a nadie indiferente, puede gustar más o puede gustar menos, pero hay que adentrarse en él para experimentar el verdadero significado de este monumento. Consta de 2771 bloques de hormigón de diferentes alturas situados en 19000 metros cuadrados. El suelo no es plano sino que va creando ondulaciones por el camino. Todos los bloques forman una cuadricula creando pasillos rectos que se cruzan entre ellos; a medida que te adentras, los bloques van teniendo más altura perdiendo el contacto poco a poco con todo lo que nos rodea creando una atmósfera tétrica y aterradora. Dentro de este monumento existe un punto de información que contiene todos los nombres de las victimas judías del holocausto.

Era la hora de hacer nuestra última visita del primer día. Lo teníamos reservado para el Reichstag, sede del Parlamento Alemán. Aconsejable reservar la visita con antelación (nosotros lo hicimos desde España a través de la página https://visite.bundestag.de/BAPWeb/pages/createBookingRequest.jsf, está en alemán pero con un traductor se puede llegar a entender bastante bien y por cierto es todo gratis). El edificio destaca por su contraste entre la cúpula y el resto de éste, una mezcla entre lo moderno y lo antiguo. Esto se debe a que, durante la Segunda Guerra Mundial, el Reichstag quedó medio destruido. El encargado de rehacer la cúpula fue el famoso arquitecto inglés Norman Foster. En la visita subimos por esta cúpula mientras un audio-guía nos iba explicando absolutamente todo, tanto de la cúpula como de la ciudad. La cúpula es una verdadera obra de arte esta construcción donde toda su belleza tiene una explicación y una utilidad; por ejemplo, los espejos que componen la cúpula sirven para dar luz natural a la Sala de Plenos que se encuentra justo debajo y además, el edificio se autoabastece siendo un ejemplo a seguir por su respeto al medio ambiente. Desde arriba se tienen unas perfectas vistas panorámicas de Berlín.

El segundo día hicimos un largo recorrido que comenzó con la visita a la Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm, una vieja iglesia medio derruida a causa de la segunda guerra mundial que se encuentra tal cual para que todo el mundo pueda ver hasta dónde puede llegar la barbarie humana. Por desgracia estaba en reforma y se encontraba totalmente tapada con los andamios... mi gozo en un pozo pues era una de las cosas que más ganas tenía de ver. Desde allí nos dirigimos hacia el Sony Center, un centro comercial bastante moderno lleno de lugares para poder comer y tomarte unas cervezas.

Tras descansar un rato continuamos nuestro camino hacia Checkpoint Charlie, uno de los antiguos pasos fronterizos del famoso muro de Berlín. El nombre de Charlie proviene del alfabeto fonético de la OTAN, siendo Charlie la tercera letra tras Alpha y Bravo. Esto quiere decir que este checkpoint era el número 3. Realmente no hay mucho para ver, pero tiene mucha historia. Allí se dio lugar a la primera víctima del muro de Berlín. Hay una caseta que recrea aquel punto que fue destruido en 1990, por lo tanto no penséis que es el original. En esa caseta se encuentran personas disfrazas de militares que simulan el paso fronterizo, todos los turistas se acercan a hacerse una foto con propina incluida para las personas disfrazadas. Allí se levanta una columna con dos fotografías, una con un soldado soviético y otra con un soldado americano.

Seguimos con nuestra ruta hasta llegar a la plaza con más encanto de la ciudad, Gendarmenmarkt. Lo que más destaca son sus dos iglesias gemelas que se encuentran enfrentadas cara a cara. A un lado del Gendarmenmarkta está la iglesia francesa, que fue la primera en construirse. Y al otro lado la iglesia alemana. En ambas se construyó posteriormente la misma cúpula creándose así dos iglesias gemelas. En medio de las dos se encuentra el Konzerthaus (la sala de conciertos) creando así una imagen espectacular ante la belleza de los tres edificios. Durante la guerra, la plaza quedó fuertemente dañada por lo que tuvo que ser reformada. Actualmente la iglesia alemana no ejerce como iglesia sino que dentro se encuentra un museo sobre la historia de la democracia alemana, su acceso es gratuito pero no hay nada espectacular. Por el otro lado, en la iglesia francesa, se encuentra alojado el museo de los Huguenots que eran los protestantes franceses que llegaron a vivir en la ciudad, además se puede acceder a su campanario.

Nos dirigimos a la isla de los museos para entrar dentro de la Catedral de Berlín. Construida por orden del emperador Guillermo II, destaca principalmente por su cúpula de bronce de color verde. Hay que mencionar que el templo fue gravemente dañado por los bombardeos de la segunda guerra mundial y hasta el año 2002 no terminó su restauración. Por fuera goza de una gran belleza y por dentro realmente no me sorprendió mucho. Cuesta unos 7€ el ticket para entrar y lo más destacable es el órgano, el palco imperial, las vistas desde la cúpula y la cripta de los Hohenzollern. Tras esta visita, y aprovechando que estaba al lado, fuimos al punto más alto de Berlín desde donde se puede contemplar la ciudad en 360º desde 203 metros de altura: la Torre de Televisión, situada en Alexanderplatz. El ticket nos costó 12€.

Para finalizar nuestro segundo día fuimos a cenar cerca de Alexanderplatz, en Heiligegeistgasse, una pequeña calle llena de restaurantes. Los precios son muy asequibles para estar en un lugar turístico (más barato que en España). Probé el famoso Currywurst, la salchicha más famosa de Berlín. Se trata de una salchicha gigante llena de Ketchup y salsa curry.

Nuestro tercer día fue destinado a los museos. Fuimos directamente la isla de los museos con nuestro "Musseum Pass", un pase que puedes adquirir en cualquier punto de información por 19€ y con el que tienes acceso a los principales museos de la ciudad.

Por la mañana vimos Neues Museum (Museo Nuevo), posee una de las mejores exposiciones sobre el Antiguo Egipcio. En el museo existe dos grandes exposiciones. La primera, y por la que es conocida, es la exposición sobre el Antiguo Egipcio con papiros, sarcófagos, momias, estatuas, joyas, partes de las casas egipcias y la obra maestra del museo.. el busto de Nefertiti; este lugar es el único donde no está permitido hacer fotografías. La otra exposición que hay en el museo es de la Prehistoria e Historia Antigua donde lo más destacable es la estatua de Helios.

Tras el palizón de ver este museo (la mañana no te la quita nadie), fuimos a comer de nuevo a Heiligegeistgasse. En este caso probé las famosas salchichas de Munich, las Weisswurst, que son unas salchichas blancas que se acompañan con mostaza dulce.

A la tarde visitamos el Museo de Pérgamo. Sin duda alguna este museo es hasta la fecha el museo que más me ha impactado de todos los que he visto. Se trata del más visitado de Berlín y con solo ver el edificio ya quedas totalmente deslumbrado. Una construcción realizada a posta para albergar dentro tres museos: Colección de antigüedades clásicas, el Museo del Antiguo Oriente Próximo y el Museo de Arte Islámico. En la Colección de antigüedades clásicas nos podremos encontrar con el impresionante Altar de Zeus de Pérgamo y la puerta del mercado romano de Mileto; tras cruzar éste pasaremos por debajo de la Puerta de Ishtar (una de las puertas de las murallas de Babilonia) que da la entrada al Museo de Oriente Próximo, esta puerta es otra de las grandes atracciones. Por último, en el Museo de Arte Islámico nos toparemos con el Salón de Aleppo y la fascinante e inacabada Fachada de Mushatta.

El 4º día lo comenzamos en Berliner Unterwelten, son una serie de tours que se ofrecen en los alrededores del parque Volkspark Humboldthain. Nosotros adquirimos el "Tour 1 - Mundo de tinieblas" por unos 10€ y guía en español. Nos enseñaron uno de los bunkers que se usaron durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando nos metimos dentro tienes la sensación de estar encerrado en un submundo ajeno al mundo exterior. Bunkers que fueron construidos para tranquilizar a los berlineses tras comenzar a bombardear la ciudad, a pesar de que Hitler aseguró que nunca sería bombardeada. Te explican como hacían el día a día, que personas podían acceder a los bunkers, como trataban a los niños, que trabajos desempeñaban las mujeres y cuales los hombres, aterradoras historias, los sistemas de ventilación, los sistemas antipánico, las mascaras de gases, el dinero que todo alemán se tenía que gastar en las indumentarias para la guerra, etc...

Tras terminar nos dirigimos de nuevo a la isla de los museos para ver el Bode Museum. Por el camino pasamos por la impresionante Sinagoga de Berlín. Una vez en el museo, decidimos verlo bastante rápido, lo más impresionante era el edificio pues dentro estaba plagado de santos y cuadros religiosos que más bien daban miedo...

Pusimos rumbo hacía el fragmento más largo que queda del famoso muro de Berlín, East Side Gallery. El muro de Berlín ha formado parte de la historia, es por eso que se conservan pequeños trozos por la ciudad para recordar que la ciudad estuvo separada en dos partes. No solo separando terreno sino familiares, amigos y esperanzas... Actualmente podemos seguir por donde pasaba el muro pues en el suelo se encuentra marcado por una fila de baldosas todo su recorrido. El East Side Gallery conserva 1.3Km de muro y comienza cerca del precioso puente de Oberbaumbrücke. Está plagado de graffitis pintados por varios artistas de todo el mundo, lleno de mensajes de paz y de historias. Las imágenes que más fama tienen son el llamado beso de la muerte que se dio entre Leonid Brezhnev (líder de la unión soviética) y Erich Honecker (líder de la alemana demócrata) y el graffiti con el histórico coche (un Trabant) estampándose contra el muro de Berlín. Aunque sea una de las cosas más simples para ver, el muro de Berlín fue una de las que más me impactó.

A la noche decidimos visitar la Berlín technófila y descubrir alguno de sus famosos clubs de música Techno, puesto que Alemania es uno de los países con más fama a nivel mundial en cuanto a nivel y calidad clubs de este tipo de música. Decidimos ir a Watergate y no nos decepcionó para nada, hay que ir con ropa alternativa para no llamar la atención ya que son muchos los españoles los que se quedan a las puertas sin poder pasar... Esta sala tiene una pequeña terraza que se encuentra situado en el mismo río Spree y da vistas al puente de Oberbaumbrücke, suelen traer artistas de nivel mundial. Aquella noche estaba Dixon y al día siguiente estaba previsto que pinchara Richie Hawtin.

Tras dormir lo que pudimos por la noche fiesta... llegaba nuestro 5º y último día. Fue destinado para ver el Palacio de Charlottenburg. La entrada son 12€ y destaca su estilo barroco. Fue construido por orden de la mujer del rey prusiano Federico III, Sofia Carlota (de ahí el nombre del palacio "Charlotte", la palabra "burg" es palacio en Alemán). Toda la historia sobre esta mujer la descubriremos en la visita mediante un audioguía en nuestro idioma. Cabe destacar que ella no llegó a ver el palacio terminado pues murió antes. Conserva gran parte de su decoración original. Otra de las partes que destaca, y que es de acceso gratuito, son sus hermosos jardines por los que te puedes perder paseando entre ellos.

Para despedir Berlín decidimos volver a visitar el centro, por el camino nos encontramos con un desfile de música Techno que estaba teniendo lugar, el nombre era Fuck Parade y decidimos seguirlo un rato. Fue algo bastante curioso y divertido. Al caer el sol decidimos ver la puesta del sol sobre la Puerta de Brandeburgo mientras nos tomábamos una Berliner Kinl, una de las marcas de cervezas más famosas en Berlín. Un momento bastante mágico mientras veíamos como caía el sol... Para rematar fuimos a cenar al Sony Center para probar los famosos codillos alemanes... delicioso!! El lugar elegido fue Lindenbräu.

Berlín fue un viaje espectacular, lleno de todo tipo de cosas, historia, cultura, fiesta, etc.. Además, si queréis ahorrar algo durante el viaje, aconsejo comprar comida en los supermercados, los precios son bastantes inferiores que en España y los productos son los mismos (encontraréis de todo y mejores cervezas). Para moveros recomiendo sacar bono de metro de 24 horas, dependiendo de las zonas donde viajéis el precio puede oscilar entre 6.30€ y 6.80€ sin límite de viajes. Otra opción es alquilar una bicicleta ya que la ciudad es perfecta para ello.

Mucha gente me dijo que Berlín se veía en 3 días... nosotros usamos 5 y aún me quedé con las ganas de descubrir más cosas de esta ciudad. Seguro que volveré...

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