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La Sicilia en 10 días

Autor: julsglobetrotter - Fecha de creación: 24/07/2013

Llevábamos meses organizando este viaje. Somos bailarinas de danza oriental y casualmente vimos fotos de la bonita Taormina y Acireale en la propaganda de uno de los Festivales que se celebran durante el año. Así que se nos ocurrió viajar allí, haciendo coincidir nuestro viaje con el Festival: Khmasin Festival. 

Cuando empezamos a buscar información sobre el lugar, nuestra idea inicial era ir 3 ó 4 dias, pero a medida que buscábamos información nos íbamos enamorando más y más de todos los lugares que veíamos retratados en fotos. Y así fue como decidimos ir unos 8 días a visitar la isla. Así que nos pusimos a buscar vuelos. Teníamos un hándicap, y es que por motivos laborales teníamos que salir sí o sí el sábado 13 de julio o 12 de julio por la noche. Y la parte fuerte del festival era sábado noche. Lo más normal es ir a Barcelona y aterrizar en Palermo o Catania. A nosotros nos venía genial aterrizar en Catania y dar la vuelta a la isla desde allí, puesto que el festival se celebraba cerca. Pero después descubrimos un vuelo directo desde Valencia que sólo volaba a Trápani, por un precio más barato. El vuelo salía la noche del 12, por lo que debíamos estar en Catania el 13 como fuera. Es por eso que nuestro itinerario ha sido un poco extraño. 

El vuelo fue con Ryan Air, y finalmente, decidimos ir del 12 al 22 de julio (Ryan Air vuela a Trapani viernes y lunes). Nos costó 170 euros en marzo, con maleta de 20kgs. Si se reserva más cercana la fecha te puedes ahorrar 20-30 euros. Si deseas maleta de 15 kgs, un pico más. Si vas sin maleta a pasar el fin de semana está tirado. 

El siguiente paso era preparar bien la ruta y encontrar los hoteles y el vehículo. El coche nos urgía, porque necesitábamos una furgoneta al ser 6 personas y de esas no abundan. Nos encontramos diferentes hándicaps que condicionaron nuestra ruta. Uno es el ya explicado: sabado noche teníamos entradas para un espéctaculo y domingo tarde teníamos talleres de danza, por lo que era tiempo perdido en el viaje (perdido, según se mire). Por otro lado, queríamos ir a las islas Eolias y según las islas que quisiéramos visitar estas eran un día específico de la semana u otro. Por lo que teníamos que tener las ideas bastante claras y pensar en no hacer kilometros a lo loco. Hacerlo en transporte público es imposible a no ser que se haga noche en las islas, por el tema de horarios de ferries. Aparte, el precio es igual de elevado que una excursión privada. 

Reservamos una Renault traffic o similar (finalmente fue una Citroen Jumpy) que nos costo 1100 euros desde el 13 julio a las 10h hasta el 22 julio a las 17h. Incluía devolución de franquicia, por lo que es más cara. Conviene gastarse el dinero en esa pequeña claúsula por que los sicilianos conducen fatal. También teníamos kilometraje ilimitado y por supuesto: diesel. Fue a través de Autoeurope (que te permite cancelar o modificar antes de la fecha) y la empresa de alquiler era Avis. Sólo pagamos por un conductor, que iba a ser mi marido: Carlitos. 

Seguidamente, nos descargamos los últimos mapas de Europa para Garmin. Sin GPS no hubiéramos llegado ni a la mitad de los sitios. 

Después nos pusimos en marcha con los hoteles. Estos son y pongo precios para el que le interese:

- Trapani: Casa Trapanese (en el centro justo, perfectamente ubicado). Era una castaña, el aire acondicionado no iba, y tenía unas escaleras de terror. Pero era hotel de batalla y lo único que nos interesaba era que nos recogieran gratis del aeropuerto y nos llevaran al día siguiente a recoger el coche gratis también. Y este hotel cumplió con el servicio. Tenía desayuno incluído. Nos salió 165 euros una noche por un apartamento cuádruple y un apartamento doble. Reservado en Booking.

- San Gregorio de Catania: (al lado mismo de Catania) Catania Hills. Alquilamos un apartamento que inicialmente iba a ser más básico. Íbamos a hacerlo por Booking, pero al mandar un mail para informarme de unas dudas, me ofrecieron una oferta si contrataba directamente con ellos. Eso sí, transferencia de adelanto para la reserva. Nos costó 530 euros por 4 noches. Era un apartamento de dos pisos con cocina office, comedor, terraza, una habitación doble con baño y bañera hidromasaje y ducha, y dos habitaciones dobles más con baño privado cada una. Tenía piscina y gimnasio, además de parking. Aparte pagamos 3.5€ cada uno en concepto de toallas y sábanas. Era un apartamento moderno, con muebles modernos.  

- Villaggio Mosé: (en las afueras de Agrigento) Grand Mosé. Nos costó 144 euros una noche, una habitación cuádruple -con dos habitaciones y un baño- y una doble. El hotel estaba un poco viejito, pero tenía piscina y el personal de hotel resultó encantador. El desayuno muy rico también, incluído.

- San Stefano di Camastro: Hotel Za Maria. Nos costó 420 euros por dos noches, tres habitaciones dobles y desayuno incluído. Tenía piscina. La habitación era amplia, con terraza y vistas al mar y piscina. Estaba en la carretera entre San Stefano di Camastro y Caronia.

- Palermo: Hotel Bel Tre (o Bel3). En las afueras de Palermo, casi al lado de Monreale. Se encuentra arriba de la montaña, y hay que pensárselo dos veces para subir y bajar a Palermo centro. El hotel era una pasada. Nos costó 165 euros por tres habitaciones dobles con desayuno incluído. Nos dieron habitaciones con terraza, por lo que por la noche nos juntamos en una a beber cervecita y jugar al Uno XDD. Tenía piscina y jacuzzi con vistas a la montaña, a Palermo y al mar. El restaurante del hotel tenía precios muy asequibles y el desayuno estaba rico. 

- Paceco: (al lado de Trapani) Casa Baglio Costa di Mandorla. Casa rural, pero rural rural. Nos costó 100 euros una noche con desayuno incluído. El dueño tenia distintos apartamentitos en su propiedad, donde también vivía él. Teníamos piscina y un patio. Además, nuestra casa tenía dos plantas, con comedor-cocina (básica, muy básica), un baño, y tres habitaciones: una triple, una doble y una individual.

Todos los hoteles tenían aire acondicionado, algo esencial para viajar en verano. También tenían wifi. Es importante comunicarse con el exterior, sobretodo si te ha quedado trabajo pendiente, estás pendiente de fechas de matriculaciones o resoluciones administrativas de distintos tipos, como era nuestro caso.

Desde España, también reservamos la excursión a las Islas Eolias. Decidimos visitar Lípari, Salina y Vulcano. No sabíamos si visitar Panarea y Stromboli, que tiene volcán activo. Pero los días variaban y el itinerario también. Así que por facilitarnos la ruta, decidimos visitar las tres primeras. La excursión la hicimos con Clarissa Viaggi, que está en Milazzo, en la misma calle del puerto. Contratamos parking para la furgo por 13 euros, vigilado, y la excursión en barco. La excursión costo 67 euros y valió la pena. Salina es una isla cuyo máximo atractivo es su relieve costero, visitable solo en barco. El pago se realliza a través de Paypal, totalmente seguro y fiable.

Una vez atados todos los cabos, y sacadas las tarjetas de embarque previamente, salimos de viaje el 12 de julio, a las 19.15, muy puntuales.

12/07/2013

Llegada a TRAPANI a las 21.30. Llegamos puntuales y la furgoneta del hotel estaba esperándonos en la puerta. Dejamos maletas tras darnos cuenta de que la habitación cuádruple es un infierno, ya que el aire no va y salimos escopetados. Ese día llevamos el bocata de España para cenar, así que cenamos en un parque la mar de agradable y allí descubrimos que el hotel estaba en el mismo centro de todo el ambientazo nocturno de la ciudad. Pues mira que bien. Paseamos por la Via Giusepe Garibaldi, Torre Arsa y Vitorio Emanuelle principalmente. Nos tomamos algo más cerca del puerto y descubrimos dos cosas: una es que los helados piccolos son enormes, y la otra que la cerveza era carísima.  Nos fuimos a dormir sin ganas -el infierno nos esperaba- y deseamos que el siguiente día pudiéramos descansar mejor.

13/07/2013

El servicio de transfer nos llevó nuevamente al aeropuerto. Por el camino nos fuimos fijando en los precios prohibitivos de la gasolina y diesel. El diesel estaba a una media de 1.73€, y cada gasolinera pone el precio que le rota. Llegamos al aeropuerto 45 minutos antes de la hora oficial de recogida, ya que nos ceñimos al horario del transfer. Pero aún así Avis era la única compañía que tenía una cola kilométrica. Para alquilar un coche, se necesita una tarjeta de crédito en vigor y se ve que sólo puedes alquilar un coche por tarjeta. Alguien delante de nosotros tuvo un problema relacionado con esto y la cola no avanzaba....la cosa se puso hasta violenta. Cuando llegó nuestro turno solo nos cobraron 300€ de fianza. En principio iba a ser el precio de la franquicia, que era un huevo. Supongo que nos bloquearon tan poco porque teníamos devolución de franquicia incluída. Mejor.La chica nos dio los papeles y un parte de accidentes relleno. Nos dio a entender que la furgo estaba hecha un cristo y teníamos que revisarla bien por si tenía algo más. 

Cuando llegamos al lugar de recogida nos dimos cuenta de que un cristo era poco. Por fuera estaba bastante tocada, el volante pelado, la lona que cubría el maletero estaba rota. (Menos mal que somos apañados y lo arreglamos...casi que nos deberían haber pagado a nosotros) . Y así, a las 11 y pico, pusimos rumbo a Catania con una parada en VILLA ROMANA DEL CASALE, en Piazza Armerina, una villa romana repleta de mosaicos, Patrimonio de la Humanidad. La entrada cuesta 10€. Antes de llegar, siendo la hora de comer, vimos un restaurante de carretera medio abandonado donde comimos de lujo y nos trataron mejor aún. Yo probé la famosa pasta a la norma, con tomate y berenjena, típico de Sicilia. No recuerdo el precio de la comida, pero estaría en torno a los 14€, con postres, café y cerveza cara.

Respecto al tema de la conducción, todo lo que se dice es cierto excepto una cosa: no vi tanto caos de tráfico como he leído por ahí. Pero sí: saltarse semáforos, viajar tropecientos en un vehículo, correr por el arcén, adelantar en línea continua con visibilidad reducida, rotondas en sentido contrario, etc, etc... Carlos se adaptó rápidamente, demasiado para mi gusto.

Después de visitar la Villa, partimos hacia Catania, más bien justos de tiempo porque teníamos que hacer cola en el teatro donde teníamos la entrada al espectáculo. El hombre de recepción del Catania Hills nos explicó el funcionamiento de todo detalladamente, fue superamable, y la verdad no le escuchamos mucho porque estábamos flipando con el complejo y el apartamento......Si es que el nombre ya tiene glamour.... Era ya tarde: las 20h y dos de los chicos fueron a comprar al supermercado que teníamos enfrente, mientras Carlos aparcaba el vehículo en la plaza asignada y nosotras nos cambiabámos para ir al espectáculo. Los chicos, que saben mucho, compraron una nevera para llevar agua fresca durante los días que estuviéramos.

Carlos tuvo la amabilidad de llevarnos al teatro de Aci Bonaccorsi, pero lo pasó mal a la vuelta, cuando descubrió que en Sicilia hay más verbenas de pueblo que en España y le cortaron todas las calles. Bueno, terminamos la noche de cervecitas en la terraza del apartamento hasta las tantas y nos fuimos a la cama.

14/07/2013

Al día siguiente, uno de los chicos, muy apañado él, nos había preparado el desayuno (como sucedería el resto de días en el apartamento con todos los desayunos y cenas). Desayunamos tranquilamente y nos fuimos a ver CATANIA. Tenía las coordenadas de diversos parkings, que no son otra cosa que zona azul. Pero era domingo y no se pagaba. Por el camino vimos una gasolinera con el diesel a 1.64. OMG!!! Aquí volveríamos a poner gasolina. 

Paseamos por el centro de Catania, que es más bien pequeño y se concentra básicamente en la Vía Vittorio Emmanuelle. (Todas las ciudades tienen una calle con este nombre). Después de una cerveza tranquila a 5 euros por el botellín de 0.33cl, los chicos nos dejaron en Acireale, donde teníamos talleres de danza. Así ellos podía disfrutar relajadamente durante la tarde de la piscina y el gimnasio del complejo. Por la noche, nos hicieron roti para cenar. Pues mira tu que bien y que sano. Ya tendríamos tiempo de comer sano. Por la noche, hicimos lo mismo que la anterior: cervecita y Uno en la terraza. 

15/07/2013

Este día madrugamos un poquito, por lo que conseguimos salir a las 10h del apartamento. Desayunamos nuestras tostaditas con aceite de oliva italiani, que está bien rico y pusimos rumbo al parque arqueológico de SIRACUSA, del S VIII a.C., y fundado por griegos. La entrada cuesta 10€ pero si eres estudiante menor de 25 o docenti, cuesta 5€. Vaya por Dios!!! Mi carnet de profe estaba en el apartamento. A la próxima no me iban a pillar, lo tenía claro. Lo que más me impactó fue la Oreja de Dionisio, utilizada por el tirano Dionisio para escuchar conversaciones de sus presos y sacar información. Es una cavidad de 23 metros de altura y 3m de profundidad hecha por el hombre para ese fin. Coincidimos allí con un guía italiani que lnos pidió silencio y le cantó a su grupo. La resonancia del lugar y lo mágico del momento nos puso los pelos de punta. 

Tras terminar la visita (el lugar es pequeño, con una hora y media o dos basta) fuimos a ORTIGIA, casco antiguo de Siracusa. Está muy cerca del lugar. Ah! respecto al parking, conseguimos aparcar gratis pasando por delante del parque a mano izquierda, justo pegado a lo que todavía son ruinas. Si no hay rayas blancas (para aparcar gratis) o azules (para pagar) no aparqueis, u os multaran. Y rayas blancas hay más bien pocas, por no decir que solo vi esas en todo el viaje. Aseguraros que no hay placas en ninguna zona de parking que diga: solo residentes. O también os multarán. A favor de la zona azul diré que, en general, es barato. 

Ortigia es un lugar decadente pero encantador. Es una isla unida por un par de puentes a Siracusa. Aparcamos en parking de zona azul y nos dimos 4 horas para verlo y comer. Nos vino justo y llegamos con el tiempo pegado al culo. Pero comimos demasiado tranquilamente, todo hay que decirlo. Especialmente me gustaron las callejuelas de la judería. Y había por allí mucha publicidad de teatro de marionetas. Me habría encantado ver una obra. 

Después de recorrer Ortigia, comer tranquilamente, y luego bordearla por fuera recorriendo sus murallas, pusimos rumbo a la playita: FONTANA BIANCHE, playa de arena (pocas hay). ¿Qué quereis que os diga? Me gusta más la de Canet d'en Berenguer. Pero bueno, a su favor pongo su agua transparente (más tarde descubrimos que esto es así en toda Italia). Aparcamos en parking cubierto, pagando, claro. Una característica de las playas sicilianas es que no son totalmente públicas. Hay chiringuitos y cada chiringuito pone unas sombrillas y hamacas de un color. Para hacer uso de ellas tienes que pagar, normalemente 10€ por el día completo. No es un recinto cerrado, así que podeis pasar tranquilamente. A este chiringo con sus sombrillas de pago se le llama: Lido. Lo normal es ver poco terreno ocupado por ellos, así que no os preocupeis que no vais a tener que pagar a no ser que querais una sombrilla y una hamaca a toda costa. 

Cuando atardeció nos volvimos al apartamento. Ese día íbamos salivando más de la cuenta porque habíamos comprado para hacer tortilla de patatas. Fue una gran noche, donde además fui yo la que gané la partida al Uno :))

16/07/2013

Este fue uno de los mejores días del viaje. Visitamos dos puntos fuertes de la isla: ETNA y Taormina. El día anterior llamamos a Funivia dell'Etna porque leímos que los lunes hacían excursiones al atardecer por el Etna. Pero nos dijeron que no valían la pena porque se nublaba y no se veía nada. Así que decidimos ir tranquilamente el martes por la mañana al Etna. Conseguimos salir a las 9.15. Por teléfono nos dijeron que los funivia salían uno cada hora. Pero no es así. Salen constantemente a partir de las 10. Menos mal, porque habríamos perdido el funivia de las 10h. ¡Pero qué lentos somos! Por el camino vimos una gasolinera con el diesel a 1.62, increíble!!!! 

Ese día llevamos nuestros bocatitas de casa (como ya habíamos hecho el día que llegamos, o nosotras en el espectáculo y talleres). Como fuimos pronto, conseguimos aparcar en el parking de debajo del funivia, y un hombre nos pidió la voluntad. Llegamos al funivia y pagamos la excursión oficial, que ya nos habían explicado telefónicamente en qué consistía. Costó 57 euros e incluía funivia y jeep hasta los 2900m. El Etna tiene 3300m y no se puede subir a la cima, así que nos conformamos con esto. El jeep nos dejó justo delante del cráter formado en la erupción de marzo de 2013, y tenía un fumeralillo bastante considerable. Nos gustó mucho el paisaje lunar mezclado con el hielo del invierno, que todavía duraba. El Etna también echaba humo. 

Realmente, no hace falta ver el Etna, ya que todo el paisaje forma parte del parque natural del Etna. Y hay muchas rutas para realizar y muchos cráteres que ver incluso sin tener que coger el funivia (por si no quereis gastar dinero). Si os plantais allí, podeis ir hacia donde os apetezca que vais a tener muchas opciones. También hay una página web: http://www.etnatracking.com/

Después de ver el Etna desde un poco más cerca y  pasear por el último cráter formado, bajamos andando hasta el funivia. No es nada largo ni pesado....siempre y cuando sea bajada. Al bajar y antes de coger el funicular, pasamos por el bar de allí, que tiene de todo para pasar el día sin hambre: bocatas y platos varios de comida para llevar. Compramos un par de super Arancinis, que son croquetas de arroz, con jamón, queso, mantequilla, y en este caso también tenía guisantes. Y nos los comimos de aperitivo mientras bajábamos en el funivia. Una vez abajo, fuimos a ver otros cráteres. Comimos nuestros bocatas sentados en unos banquitos detrás de las tiendas de souvenirs. Aquello estaba llenísimo de coches y el Etna se había nublado....Si es que a quien madruga Dios le ayuda. Después de comer pusimos rumbo a TAORMINA.

Taormina está a una hora del Etna. Se puede llegar en autopista de peaje. Consejo: Donde tengais la posibilidad de coger peaje, hacedlo sin dudarlo. Por un lado, es baratísimo. Por otro lado, a veces la carretera es horrible y llena de curvas y bien visto, te resulta rentable lo que pagas. No sé si pagamos 1€ en este peaje.....como veis, vale la pena. Tienes que aparcar antes de llegar al pueblo. Nosotros aparcamos en el aparcamiento Lumbi, en la zona de autobuses porque íbamos en la furgo....aunque por la noche descubrimos que allí también aparcaron un montón de coches. En el precio del parking se incluye el bus de traslado al pueblo, que funciona hasta la una o las dos de la mañana (aunque desde el pueblo se puede bajar en 10min andando). Y el parking está abierto siempre. Alguien de nuestro grupo leyó que las furgonetas pagaban 8€ la hora y estábamos un poco acojonados por lo que tendríamos que pagar al volver, pero Taormina es tan bonita que nos dio igual.

Taormina es similar a Altea o Peñíscola (y tanto o más turística). Entramos al teatro, que eran 8 euracos. No mola si en el teatro están montando el escenario para una actuación. Pero sus vistas son espectaculares, con el Etna al fondo. Cuidado, si hay actuación solo dejan entrar hasta las 17 o 17.30!! Recorrimos sus calles, nos tomamos algo allí. Una de mis amigas se pidió un brioche, que es un bollo con helado dentro, del sabor que quieras. Es típico de Sicilia. Con las cervezas, nos sacaron picoteo: papas, cacaos y saladitos. Descubrimos que Taormina es carísimo. Pero tampoco nos importó....Nos gustó tanto!! 

Preguntamos a un chico la mar de majo donde coger el funivia para bajar a una de las top playas del mundo: ISOLA BELLA. Resulta que está todo junto allí. El chico casi que nos acompañó todo el camino. He de decir que los sicilianos son encantadores. Este trabajaba en un hotel, tenía el día libre y le encantaba España. El funivia nos costó 3€ ida y 3 vuelta. Al salir del funivia hay que caminar a la derecha hasta que te encuentras un cartel de madera que dice: Isola Bella. Bajas los escalones y allí está: esplendorosa, con su agua cristalina... y casi vacía!!! Bien!!!!! La playa era nuestra!!!! Esta playa es de piedras y pedruscones, como casi todas en Sicilia, así que hay que ir con los escarpines a cuestas siempre. Por allí escasean los baños y las duchas además. Me encantó su agua, se veía la etiqueta de mis escarpines bajo el agua y eso que soy miope, los pececitos, las piedras, todo. De repente salió la luna creciente, tan bonita encima de la isla de Isola bella.... Me encantó. 

Después de un buen bañito fuimos al parking a cambiarnos de ropa y volvimos en el bus gratis. Cenamos por allí y vimos la vida nocturna que tiene. Fantástico! La cena nos salió un pelín cara, pero teníamos un presupuesto y de momento íbamos sobrados. Recomiendo pasar una noche allí, pero no más.....Demasiado caro para mi gusto.

Volvimos al parking y nos dimos cuenta de que el parking, donde habíamos estado 8 ó 9 horas , sólo nos había costado 10 euros!!!!!! Después de hacer creer a los chicos que nos había costado  100 euros y ver que se lo tragaron, y echarnos las risas pertinentes, fuimos a casa y aún tuvimos tiempo para una cervecita a la una de la mañana. Después empacamos las maletas puesto que ya nos íbamos hacia Agrigento.

17/07/2013

Partimos rumbo a Agrigento con parada en RAGUSA IBLA, uno de los pueblos de la ruta del barroco siciliano que incluye Noto y Módica entre otros. Llegamos sobre las 11 o las 11.30, no recuerdo. Aparcamos en el parcheggio que busqué en España y cuyas coordenadas tenía anotadas, como todas las demás. Era gratis (qué grata sorpresa). Estaba al lado de Información Turística. Allí pedimos un plano y unas indicaciones. Seguimos la ruta aconsejada por la chica de la Tourist Info hasta llegar a los jardines y ¡oh, maldición! Los jardines solo cierran un día al año por mantenimiento....Adivinad qué día....Bueno, pues nada, allí nos dijo la chica que cogiéramos el bus para ir a otra parte de la ciudad. Ragusa Ibla (la parte antigua de Ragusa) parece pequeña, pero de pequeña no tiene nada. Compramos el ticket en el estanco (Tabachi en italiani) a petición del conductor, que amablemente esperó a que terminaramos de comprar los billetes. Cuando terminamos la visita, estábamos justo donde habíamos empezado la ruta: en el parcheggio. Y había hambre porque eran las 15h. Vimos en el mismo parcheggio anunciado un restaurante que pensamos que sería para turistas....pero estaba valorado por trip advisor, trotamundos y tropecientos sitios más. Para mí, este es el sitio donde mejor he comido en todo el viaje. Comimos por unos 15€ unos entrantes típicos sicilianos, yo me pedía tagliatelli a la safronara (cebolla, nata y azafrán....uf, que pecado de plato), y luego pedimos fruta o postre. Las chicas pedimos el postre por excelencia: el cannolo, una especie de churro de hojaldre de almendra relleno de crema....y esta sabía a leche merengada, con su toque de canela....mmmmm.... delicioso. El mejor de toda la isla. Además pedimos cervezas caras y cafés. No salimos mal parados, la verdad. 

Después, llegamos al hotel Grand Mosé. Dejamos las maletas, nos pusimos  bikini y bañadores y fuimos a SCALA DEI TURCHI, que es algo así como "el refugio/escalera de los turcos". Se trata de un acantilado de origen calcáreo emplazado entre dos playas arenosas. Por tanto, tiene dos accesos: uno más al este y otro más al oeste. Debeis entrar por el acceso más al este, cerca de Porto Empedocle, ya que la vista es más espectacular, el enclave más bonito, y el acceso mejor. Lo mejor es ir al atardecer, momento en que las rocas adquieren un color dorado único. Recomiendan no ir por la mañana, ya que los rayos de sol reflejan en la roca y pueden quemarte. Caminamos hasta una zona de gradas calcáreas y aquí se quedaron dos personas, ya que una tenía miedo de seguir. Yo tengo vértigo, pero eso no iba a impedir que llegara más adelante, para poder ver toda la línea dorada del acantilado, que dibujaba una curva. Así que allí, un poco más adelante, nos quedamos viendo cómo caía el sol al atardecer. Volvimos con nuestros compañeros y terminamos de ver como el sol se escondía del todo, un momento maravilloso. 

Volvimos al hotel, que estaba en medio de la carretera en una zona comercial o algo asi. La piscina tenía hora de cierre pero el recepcionista nos dijo que se hacía el sueco y que podíamos ir. Así que a oscuras nos metimos en esta piscina tan estupenda y tan grande. Nos salimos cuando empezó a entrarnos hambre.

No habíamos visto restaurantes, pero a mis amigos les llamó la atención el Macdonalds que habían visto antes de llegar al hotel. Justo en este momento me acordé de mi hermano, fundador de esta página, que parece que tenga la promesa de ir a todos los Macdonalds del mundo. Y yo iba siguiéndole los pasos. Después de cenar, queríamos tomar algo y no sabíamos donde, así que, desolados, volvimos al hotel. Nos planteamos de broma invitar al recepcionista a una partida al Uno a cambio de unas cervecitas.....pues bien, fuimos a preguntarle si tenía cervecitas y el hombre abrió el bar exclusivamente para nosotros, nos sacó papeo y nos puso una mesa redonda para que jugáramos mejor. De vez en cuando, él y otro se asomaban y nos preguntaba quién iba ganando....yo estuve a punto de invitarles a jugar. Eran muy majos. 

18/07/2013

El desayuno en este hotel estaba rico. En general, aunque no muy variados, los desayunos estaban buenos en todos los hoteles. Aunque me quedo con mis tostaditas con aceite italiani hechas por mi amigo en el apartamento. Soy así de básica.

A las 9.15 salimos del hotel para ir al VALLE DEI TEMPLI, patromonio de la Humanidad de la Unesco. (Luego detallaré todos los patrimonios visitados). Se trata de los restos de una ciudad griega fundada en el SVI a.C. El valle se encontraba a 10 minutos del hotel, ni llegaba. Pasamos de largo la indicación de entrada y seguimos la indicación de Parking. El parking cuesta 2€, el mapa 1€ (esto dividido entre 6 como que es una risa) y la entrada 10€ por persona. Pero yo quería resarcirme de lo sucedido en Siracusa y allí estaba yo con mi carnet de docenti. Nos preguntaron que dábamos. Así que como en el carnet no lo pone: decid que sois de Historia del Arte. En algún sitio leí que entraban con reducción en muchos sitios....por si la especialidad real no les resulta suficiente. Y dos de los tres docenti que sí llevábamos el carnet entramos por 5€. 

Antes de sacar el bigilieti en la biglietería una guía se acercó a ofrecernos sus servicios. Dijo que en una hora y media nos lo explicaba todo, por 10€ por persona. Cierto es que la lonely se nos quedó corta en explicación, pero corta y todo ya tardamos 2.30h en recorrer casi todo. Nos dejamos el barrio helenístico y el museo, que estaban un poco lejos. Esta visita a este secarral es muy dura bajo el sol sofocante y el calor africano casi. Así que poneos protector frecuentemente, llevad gorro, manga corta y piratas, y mucha agua. 

El valle es una calle en sentido ascendente (que luego hay que descender, menos mal, porque si no nos tienen que sacar en carreta debido al calor). Y está dividida en dos por una carretera principal, por lo que hay que conservar el ticket.  Tras la visita, decidimos tomar algo justo en este cruce y pedimos cerveza, pero no cara: carísima. La camarera es una de las pocas sicilianas rancias y antipáticas que hemos encontrado. 

Después de esto, nos fuimos hacia el norte, hacia CEFALÚ. Una cosa que nos sorprendió en general de las autovías y autopistas es que en ningún sitio pone la velocidad a la que debes de ir. Solo pone las restricciones de velocidad. Averiguamos que la velocidad máxima en autovías es 130 kms/h aunque nunca pasamos de 120. También nos sorprendió encontrar continuamente carteles con restricción de velocidad y tener que ir incluso a 30 km/h por ellas!!!! Los sicilianos no hacían ni caso a estas indicaciones. Carlos tampoco....ya veremos las multas que llegan a casa. 

Llegamos a Cefalú y estábamos un poco desesperados por comer. Comimos en el paseo de la playa, que por cierto, estaba abarrotada y llena de lidos. Es el único lugar donde he visto lidos (vacíos) en abundancia. Me pedí spaguettis a la marinera. Y las clóchinas estaban de lujo. De postre me pedí raviolis de crema (postre caliente) y estaba supremo. Mi amiga se pidió un cannolo, que no estaba mal pero me sigo quedando con el de Ragusa. Carlos y otros amigos pidieron panacota....bueno, las he probado mejores. Nos costó unos 13€. No está nada mal. Quien dijo que en Sicilia se come caro debe ser porque se quedó en Taormina. 

Para rebajar la comida nos acercamos al pueblo, que estaba allí al lado, ya que la playa está dentro del mismo pueblo. Dos amigos querían quedarse en la playa y pasar de la visita. Pero hacía tanta calor que se rindieron y vinieron a pasear por las calles sombreadas de Cefalú. En algunos enclaves de este pueblo, se rodaron escenas de Cinema Paradiso. Es un pueblo con mucha vida, calles llenas de gentío (sin abusar, no como en Taormina), calles estrechas con sus toldos en los balcones, muy bonita. Fuimos  a la Iglesia y el puerto, dos de los lugares donde se rodó la película. Pasamos un poquito de subir a la Roca (hacía demasiada calor). Después de un agradable paseo y un reportaje fotográfico nos fuimos al hotel, que estaba en la carretera nacional que iba de Cefalú a Milazzo. 

Para encontrar las coordenadas exactas del Za Maria tuve que recorrer la nacional en google street paso a paso, ya que la dirección en la web y booking es errónea. Fuimos  por autopista de peaje hasta San Stefano di Camastra (y menos mal porque la nacional telita con las curvas...solo decir que el peaje eran solo túneles y túneles atravesando montañas). En la salida enlazamos con la nacional a Milazzo, y antes de llegar a Caronia estaba el hotel a mano izquierda. 

Al principio el personal del hotel nos pareció de lo más antipático. Las habitaciones estaban bien, aunque tenían crucifijos colgados en la cabecera de las camas :S. Teníamos terraza con vistas a la piscina y el mar, que estaban separados del resto del hotel por la vía del tren...qué cosa más curiosa. Esa noche tuvimos una baja: una amiga sufrió insolación en el Valle de los Templos y fue incapaz de levantarse de la cama. Así que decidimos quedarnos en el hotel a cenar por si se le ofrecía algo. El personal del hotel resultó ser muy servicial y pensamos que lo que sucedía simplemente era que no nos entendíamos a consecuencia de los idiomas. La cena terminaba a las 21.30 pero nos sirvieron cena sin protestar a las 22.30, y más sabiendo que habíamos perdido la hora de la cena bañándonos en la piscina, desde donde vimos el atardecer en el mar, todo sea dicho de paso.

Pedimos lo más barato de la carta: escalopín al limón, que estaba muy bueno. Y un postre. Pero ya está. Era demasiado caro. No nos echaron de allí en ningún momento y se habían ido a dormir todos excepto el recepcionista, que fue quien nos recogió los platos. Al día siguiente teníamos que madrugar para ir a las ISLAS EOLIAS y el desayuno lo perdíamos. Por eso preguntamos al recepcionista si sería posible tomar algo. Nos dijo que aunque fuera un café nos lo haría.

Así que nos fuimos a las habitaciones, nos hicimos bocatas para el día siguiente y a las 5.30 de la mañana nos levantamos para desayunar en el hotel. El recepcionista se lo curró: nos dio leche, café, sacó zumos, tostadas y cereales y no sé como consiguió bollería. Nos dio una botella de agua para el camino y unos vasos de agua. ¿Son o no son encantadores estos sicilianos?

19/07/2013

Por precaución, salimos a las 6 de la mañana del hotel en dirección a Milazzo. Yo había quedado con la chica de la agencia Clarissa Viaggi a las 7.50. Llegamos a las 7.25 por la carretera de peajes  y túneles interminables. La agencia estaba cerrada y Carlos se empezó a preguntar si no nos habían engañado por Internet. Le pedí que confiara, que era un local comercial y que era un poco pronto para que la chica abriera. El local abría a las 8 en punto. Pero yo había quedado con ella antes y a las 7.45 estaba allí como un reloj. En cuanto me vio aparecer sabía que era yo. Nos sacó el billete del ferry de ida a la isla de Lípari y nos acompañó al parking con el que trabajan. Allí dejamos las llaves para que se encargaran ellos. La chica también nos acompañó al ferry. 

A las 8.20 salía el ferry con Siremar (compañía pública de ferries) dirección Lípari. Llegamos y nos dijeron que buscáramos a Nando (¿?) Allí no había nadie con cartel. Pero fue preguntar a alguien por Nando y nos llevó a una caseta de información de excursiones por las islas. Nos dieron un mapa para llegar a otro puerto más pequeño y coger el barquito privado con el que navegaríamos todo el día. Vimos el pueblo principal rápido y de pasada pero era muy bonito. Llegamos al puerto y buscamos a un chico con el logo de la agencia. Nos subimos en el barco con más gente, y ale, a pasar el día allí.

Nos llevaron a diferentes enclaves en la costa acantilada de la isla de Salina. Vimos el famoso arco de Dolce and Gavanna, la bahía de Pollara (donde se rodaron escenas de El cartero y Pablo Neruda), y un montón de lugares preciosos. Íbamos parando y fondeando en diferentes rincones. El suelo estaba a metros de profundidad pero se veían las rocas perfectamente: las rocas, los peces y unas medusas negras preciosas....pero que mala suerte si te rozaban. Tranquilos, normalmente navegan a metros de profundidad. Solo encontramos una en la superficie. Fue una idea estupenda llevar una cámara sumergible, porque pudimos hacernos un montón de fotos fuera y dentro del agua. 

Nos pararon a comer en un pequeño trozo de isla dedicado a la restauración. Y menos mal que llevábamos bocatas, porque mira que era todo subidito de precio y turístico. No obstante, la comida tenía buena pinta. Pero ahí estábamos nosotros: que no queríamos salirnos del presupuesto planteado desde el principio. 

Después de visitar Salina, vimos Lípari y sus famosos faraglioni. Desde allí vimos Vulcano echando humo, hacia donde nos dirigiríamos una vez dejara a todo el mundo en el puerto de Lípari. Durante el viaje, hubo dos mujeres que se apropiaron de la parte exterior del barco, extendiendo su toalla cuan larga era, y dejando sus trastos allí. Si les pisabas un milímetro de toalla se quejaban. Si salías fuera a hacer fotos y les hacías sombra se quejaban....uf uf uf. Además el capitán había intentado poner música durante el viaje sin éxito. Y no hacía más que decirnos cosas a los españoles. Así que cuando nos quedamos solos, ocupamos la parte exterior y el capitán puso la música a tope. Lo pasamos genial. El momento se merecía un vídeo de recuerdo. 

El capitán nos dejó en Vulcano, donde aprovechamos para tomar algo, aparte de cerveza cara. Nos cambiamos de ropa y nos fuimos a buscar el puerto. El volcán es una pasada también. Por el camino vas encontrando jeeps de diversas compañías que hacen excursiones al volcán. Está todo lleno de complejos hoteleros con bungalows, y aguas termales. La isla huele a azufre pero te acabas acostumbrando. Cuando llegamos al puerto desde donde salía el ferry de vuelta a casa fuimos a dar otra vuelta y encontramos los famosos fangui, donde la gente se reboza en barro. Por el camino la montaña iba soltando vapor y el azufre se veía cristalizado en la propia montaña, por lo que los olores eran aún más fuerte. Los fangui estaban bastante llenitos, así que imagino que la experiencia agrada en general. A la hora, fuimos a coger el ferry, esta vez con la otra compañía pública: Ustica lines.

Llegamos a las 20.30 al puerto de Milazzo. Había sido un largo día. Fuimos a recoger el coche al parcheggio y nos dirigimos a la autovía de peaje. Como no sabíamos a qué hora cenaríamos, vimos una zona comercial en las afueras de Milazzo y nos metimos. Aparcamos en el parking del supermercado. Fuimos nuevamente a un Macdonalds (aaarrggghhh) y cuando salimos: oh, sorpresa!! El parking del supermercado estaba cerrado con una valla. Así que nada, un pequeño salto por un bordillo, atravesando un seto, (como superman, pero en furgoneta) y conseguimos salir del parcheggio. Ahora, nos tuvimos que dar a la fuga, ya que rompimos algunas ramitas del seto al pasar por encima XDD. (Otra chica se quedó atrapada también y vimos que observaba nuestros movimientos....pensamos que decidió hacer lo mismo detrás de nosotros).

20/07/2013

Este día lo tomamos con calma, desayunamos con calma y dejamos el hotel en dirección Palermo. Hicimos una parada en MONREALE. Aparcamos en el parking que busqué desde España, realmente creo que es el único que hay: 2€ la hora.  Visitamos su catedral normanda, con unos mosaicos maravillosos, impecables, imagino que por obra de alguna restauración, y subimos al campanollo. Después tomamos algo en una pastisseria. Yo probé por fin un brioche con fragola e casatta (la casatta es como un tutifruti, típico en Sicilia). Después fuimos al hotel, que estaba arriba en la montaña. Aunque las coordenadas eran correctas, el GPS nos quería llevar por una carretera privada, así que no teníamos ni idea de por dónde llegar al hotel. En una cuesta muy pronunciada paramos un vehículo. El hombre, que vio que no éramos de allí nos dijo que le siguiéramos y nos llevó hasta casi la puerta del mismo hotel. Si no llega a ser por él os juro que aún estamos buscándolo. Le dimos miles de gracias y entramos al hotel.

El hotel no tiene pisos arriba, sino abajo al estar en la montaña. Nos tocaron las habitaciones en el piso 7, que era el último, en lo más bajo de la montaña, por lo que nuestras habitaciones tenían unas terrazas estupendas de al menos 3 metros cuadrados con mesa y sillas y salida por la terraza a un pasillo al aire libre común, con vistas a Palermo. 

El hotel tenía gimnasio, billar, piscina, pero lo que más nos gustó eran las vistas del jacuzzi. Desde allí veíamos toda Palermo, la montaña y el mar al fondo. Así que decidimos salir corriendo a PALERMO e intentar estar pronto en el hotel para disfrutar del jacuzzi. En recepción nos dieron un mapa y nos dijeron donde aparcar: Parcheggio Ungheria, en el centro justo. Era un poco caro, pero en la calle de al lado había zona azul más barata. Enfrente del parcheggio Ungheria había un sitio de comida rápida llamado Che Bontá y el chico nos dijo que nos hacía un apaño de 10€ por persona. Comimos en cantidad (donde más comimos), nos trataron como a reyes y reinas, nos invitaron al postre: cannoli y probamos delicias típicas como la caponatta, varios tipos de cous cous, unos rollitos de berenjena, patatas al vino blanco y no sé qué más porque nos sacó demasiada comida. Luego la dueña se puso a cantarnos Azul, como el mar Azul, de Christian Castro y allí que nos pusimos a cantar todos. Salimos a 10€ clavados. 

Palermo es una ciudad muy caótica, pero muy linda, que merece 2 ó 3 días de visitas, y no medio como hicimos nosotros. Pero todos estábamos pensando en el jacuzzi y estábamos ya agotados a estas alturas del viaje. Vimos el Teatro Massimo, y caminamos por Via Maqueda y Via Vittorio Emanuelle (que raro, una calle con ese nombre). Nos adentramos en los mercados y en La Vucciria, Quatro Canti, vimos la Iglesia de la Martorana por fuera (estábamos demasiado agotados), Piazza Pretoria y la Catedral, a la que sí entramos, pero por dentro no nos dijo nada. Es impresionante por fuera. 

Palermo nos pareció una ciudad muy auténtica, con altares a los santos y la virgen en la calle, viendo como la gente se santigua (Habíamos visto altares en otros lugares en Sicilia pero aquí era más notable su presencia). Vimos barberías antiguas, comercios que vemos en la tele en el Cuéntame. Además había escenarios para verbenas en las calles. Nos dio pena no haber dedicado más tiempo a esta ciudad. Volvimos al coche y al lado, en una tienda de ultramarinos digna de un pueblo de Túnez o Marruecos o India (por la estructura y organización de la superficie del local, lo oscuro y lo destartalado) , compramos agua y cerveza para la noche. Había que aprovechar la pedazo terraza que nos habían dado. Desafortunadamente, el destino y el GPS sabían que teníamos prisa y el GPS decidió que no quería encontrar satélites. Estuvimos un buen rato dando vueltas como tontos, buscando lo que creíamos que era la dirección a la montaña. Muy desencaminados no íbamos, pero menos mal que el GPS revivió. 

Llegamos al hotel y nos lanzamos al jacuzzi. En teoría cerraban a las 20h, pero nos quedamos media hora más y no nos dijeron nada. Lo cierto es que somos buenos chicos y chicas y nos portamos muy bien, excepto cuando jugamos al Uno, que nos picamos enseguida :P

Cenamos en el restaurantes del hotel porque vimos que los precios eran muy asequibles: la pizza margarita 4.50 y lo más caro 7€. Cenamos bastante bien, pero había que reservar. Esto ya lo habíamos hecho antes de irnos a ver Palermo. Somos la mar de previsores. 

Disfrutamos el resto de la noche bebiendo cerveza y jugando al Uno. Finalmente nos fuimos a dormir. El día siguiente también iba a ser duro.

21/07/2013

Este día fuimos a la RESERVA DELLO ZINGARO. Tiene dos accesos: uno desde Scopello y otro desde San Vito lo Capo. Nosotros entramos por Scopello. Hay varios parkings, donde hay que pagar 5€ por todo el día. Además, se pagan 3 euros de entrada a la Reserva Natural. El paisaje y el camino son muy interesantes, con unas vistas fascinantes a la costa. Tiene diferentes calas, una a 20 minutos de la puerta (realmente a menos). El camino es fácil. No hay un gran desnivel: primero todo es subida y luego es todo bajada. Pero teníamos el sol en nuestra contra. Hacía calor y esto dificultaba nuestro camino, ya que no hay sombra alguna. Decidimos parar en la segunda cala, que esta a una hora de la entrada: Cala della Disa (realmente está a menos también, unos 45-50 minutos). Subimos y subimos y una vez vimos  el cartel bajamos un camino empinado con algunas escaleras. La cala era muy bonita, aunque tenía bastante gente. El agua quizás no estaba tan clara como en otras zonas de la isla, pero sucia no estaba en absoluto. Estaba más bien turbia, por las algas y el movimiento. También necesitamos escarpines. 

Nos dimos un buen chapuzón y terminamos el carrete de la cámara acuática. Nos vestimos con la ropa asquerosamente sudada otra vez y nos fuimos. Casi tenemos alguna baja en el camino de vuelta, alguna pájara por el calor y la falta de hidratación, pero finalmente llegamos todos al coche. Era la hora de comer pasadita y necesitábamos un sitio para comer. Fuimos a dar con el único abierto, un restaurante en la carretera hacia Palermo, con un mirador al mar justo al lado. Comimos de categoría: una ensalada de pulpo al centro, cervezas caras para beber, yo pedi arroz negro, Carlos arroz con setas y jamón (estaba delicioso), otro amigo pidió paella mixta, y los otros tres pasta. Los arroces estaban riquísimos, las pastas también, pero yo ya estaba un poco harta de tanta pasta. Pedimos panacota de postre y esta sí que sí estaba de la muerte...mmmmmm...... Después de jartarnos de comer descubrimos que el precio estaba muuuuy bien: unos 17 euros por persona (en Valencia te cobran una ración de arroz a 10€ en un buen sitio especialista y como mínimo).

Y tan contentos que nos fuimos a nuestra casa rural en Paceco, al lado de Trapani, y un poco tristes por ser la última noche. Las coordenadas en la web del hotel son erróneas, la dirección que pone en la web y booking es errónea también. Busque en el mapa de booking su ubicación, busqué la misma ubicación en el mapa de google y me metí en google street. Allí me cercioré que esa era la ubicación correcta y le pedí las coordenadas a google. Bendito GPS y bendito Google Street.

Pasamos el resto de la tarde sumergidos en la piscina y después de ducharnos volvimos a Trapani para cenar. Yo estaba taaaan llena, que solo pedí un plato de anguria (sandía en cristiano). Allí la fruta tiene un sabor especial. Está mucho más dulce que en España, y toda sale buena. No abres una fruta que digas: oh, esta no está tan buena como las demás. Cenamos en una especie de asador. Esto de cenar en un asador y que a mí solo me entre fruta o ensalada no es la primera vez que me pasa. Pero bueno, es lo que hay. Probé el secreto de Carlos y estaba exquisito. Este sitio si salió más caro, pero para lo que se comió pues tampoco tanto: unos 20€ los que cenaron carne. 

Después de hacernos un helado (ya se sabe la fama que tienen los helados italianos y bien cierta es), volvimos a la casa rural. Nos apropiamos del patio frontal de la propiedad, plantamos una mesa y sillas y allí pasamos nuestra última noche disfrutando de la luna llena.

22/07/2013

El dueño de toda la propiedad rural nos había metido en algún momento leche en la nevera. Un poco escaso para mi gusto: un litro para 6. Menos mal que alguno tomó café. A las 8h la dueña nos había dejado en recepción una quesera con la bollería: una especie de napolitana de crema para cada uno, con un aroma a naranja, 6 panecillos, mermeladas, queso y salchichón. Como teníamos aceite italiani de cuando estuvimos en el apartamento, pues eso desayuné. Aunque luego probé el dulce de crema y fue un error porque era adictivo!!! 

Nos tomamos la mañana con traquilidad, empacando todo muy bien para que no se rompiera nada en el avión y distribuyendo muy bien los pesos, ya que Ryan Air no perdona una. 

Nos dirigimos a Erice en coche, porque supestamente el funicular tiene mantenimiento todos los lunes hasta las 13h. Pero funcionaba!! Bueno, a la próxima será. Callejeamos por el pueblo, que tenía unas vistas chulísimas de San Vito lo Capo. El castillo también nos gustó y todo el paisaje que abarcaban nuestros ojos. 

Comimos en una plaza, pensando que nos iba a costar un ojo de la cara. Probamos algo que no sabíamos que era típico, pero que viene en mi libro de recetas sicilianas: pannelle, que básicamente es harina de garbanzo. Los platos de pasta y pizza eran abundantes. Me recomendó la dueña del restaurante una pasta típica de la zona, que hacían ellos mismos y que se llama busiata. El caso es que estaba harta de ver las bolsas de esa pasta en los comercios, pero yo no le di importancia alguna. Pedimos busiata con calabacín y gambas y una pizza de cebolla y atún para compartir otra amiga y yo. La pizza tenía bastante grosor gracias a la cantidad de ingredientes. Y el plato estaba riquísimo, tan rico, que terminé y me fui a una tienda a comprarme esa pasta. El entrante, las bebidas, los platos  y los cafés nos costó 12 euros. Para ser un sitio turístico no estuvo mal, y más cuando a todos nos sobró comida.

El postre lo tomamos  en la famosa pastelería: María Grammatiko. Y tal como aconsejaba mi guía me pedí un cannolo. Pero nada, el más rico el de Ragusa :)) Mis amigos pidieron otras cosas, había mucho dulce para elegir. 

Cuando terminamos, cogimos el coche para ir al aeropuerto. A las 5 teníamos que devolver la furgoneta, pero como no queríamos llegar tarde fuimos un poquito antes. Intentamos poner gasolina pero fue imposible encontrar una gasolinera. Pusimos el buscador de gasolineras en el GPS y nos llevó a una a 4.5 kms del aeropuerto, con el diesel a 1.78!!!!!!!!!!! OMG!!!!!!!! Menos mal que solo faltaba un cuarto de depósito. Si no, me da un patatus. 

Llegamos al aeropuerto, dejamos la furgo....estamos a la espera de la devolución del depósito. No nos dejaron facturar hasta dos horas justas antes en el stand de Ryan Air (bueno, todos son stands de Ryan Air). Nos pesaron las maletas que íbamos a facturar y la de mano nada. La sorpresita fue antes de entrar en el avión, que nos pusieron el medidor de la trolley de mano y la báscula....si te pasas de 10 kgs....a pagar!!! (te la podrían pesar en el stand de facturación y si te pasas meterlo en la maleta facturada, pero no, mejor si te pueden sacar la pasta. Una vez dentro del avión nos tuvieron una hora y media dentro del avión sin comer ni beber nada porque había un problema técnico y los ingenieros estaban investigando qué podía ser. Decidme que no suena inquietante. 

Desde las 21.15 que deberíamos haber llegado a Valencia, finalmente llegamos a las 23h. 

 

El viaje es muy interesante. La isla tiene diferentes tipos de paisajes, y se nota la mezcla de culturas. Se nota también la influencia africana a mi modo de ver, ya que me recordó a Túnez en algunas ocasiones. El calor en verano es abrasador, por lo que recomiendo mayo, junio, septiembre y octubre.

La isla tiene diferentes tesoros Patrimonio de la Humanidad. Entre los que visitamos están:

- Como bien natural, el Parque Natural del Etna y Islas Eolias. 

- Como bien cultural, Taormina e Isola Bella, los yacimientos en Siracusa y Agrigento, Ragusa y todos los pueblos barrocos del valle de Noto, los monumentos árabe-normandos de Palermo y los duomos de Cefalú y Monreale y la Villa Romana del Casale. ¡Y aún hay más!

Por último decir que hicimos unos 1900 kms, gastamos unos 200€ en gasolina y que el total gastado por persona contando avión, furgoneta, gasolina, excursiones al Etna y Eolias, hoteles, parkings, entradas, comidas, y caprichos varios tales como helados y cervezas ha sido 1100 euros. Nuestro presupuesto inicial era de 1000 euros, sin pensar en la excursión del Etna, por ejemplo. Y después de pagar en España el avión, furgo, algún hotel y la excursión a Eolias, pusimos un bote de 650 euros, del que nos sobraron más de 50 euros por persona. Por este motivo, estamos muy contentos de que todo haya salido a la perfección, sin escatimar en caprichos, aunque siempre vigilantes a los precios de gasolina y algunos restaurantes. 

Recomiendo este viaje a todos, aunque si podeis ir 15 días, mejor que mejor.

Si alguien desea las coordenadas de alguna ubicación, parking, etc... que no dude en pedirlas.  

 

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